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El primer ministro japonés, Shinzo Abe, afirmó este lunes que pasó exámenes médicos en un hospital de Tokio, por segunda vez en ocho días, relanzando los rumores de un posible deterioro grave de su salud.

"Cuidando mi salud, quiero seguir trabajando duro" por el país, dijo Abe, de 65 años, ante los medios de comunicación al regresar a su residencia oficial después de varias horas en el hospital.

"Hoy recibí los resultados detallados de mis análisis de la semana pasada, y me hice pruebas adicionales", agregó, prometiendo dar más precisiones sobre su salud en "otra ocasión".

Antes de esa declaración, la cadena Nippon TV, citando fuentes cercanas al Partido Liberal Demócrata (PLD), al que pertenece Abe, afirmó que el primer ministro recibió el lunes pasado tratamiento para una enfermedad que ya había sufrido antes, por lo que no se trataría de un simple control médico.

Un semanario japonés afirmó recientemente que Abe escupió sangre a principios de julio, y los medios de comunicación señalaron que no había dado ninguna conferencia de prensa importante desde hace semanas.

Los familiares del primer ministro también dijeron que necesitaba descansar.

El mandato de Abe como jefe del PLD se extiende hasta septiembre de 2021, y no tiene un sucesor designado en este momento. 

El portavoz ejecutivo Yoshihide Suga dijo el lunes que las pruebas médicas adicionales a las que se sometió tenían como objetivo determinar si podía permanecer en su puesto hasta entonces.

Suga dijo que no vio "ningún cambio" en el estado de salud de Abe durante sus encuentros "diarios" con él.