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Las autoridades de Bielorrusia retiraron este sábado la acreditación a varios periodistas de medios extranjeros, entre ellos la AFP, en la víspera de una nueva manifestación prevista por la oposición, que denuncia los resultados de la elección presidencial del 9 de agosto.

Según el portavoz de la diplomacia bielorrusa, Anatoli Glaz, esta decisión fue tomada conforme a la recomendación de la comisión interministerial de lucha contra el extremismo y el terrorismo.

No precisó cuántos periodistas están afectados por la medida, pero varios medios extranjeros ya informaron de las consecuencias de la medida.

"Los periodistas bielorrusos de la AFP recibieron la notificación de que sus acreditaciones habían sido revocadas. No se nos dio ninguna explicación (...). Pedimos a las autoridades que nos devuelvan las acreditaciones para que (los periodistas) puedan continuar suministrando información independiente y veraz sobre lo que está ocurriendo en Bielorrusia", reaccionó el director de Información de la AFP, Phil Chetwynd.

Por su parte la agencia estadounidense Associated Press informó que dos de sus periodistas que habían sido enviados desde Moscú fueron deportados de vuelta a Rusia este sábado.

"El Ministerio de Relaciones Extranjeras bielorruso me llamó y me informó de la anulación de mi acreditación y de la de una mis colegas, como corresponsales de la BBC. Exigieron que entregara mi carné", indicó la periodista Tatiana Melnichuk.

El presidente bielorruso, Alexandre Lukashenko, en el poder desde 1994, enfrenta desde los comicios del 9 de agosto un movimiento de protesta sin precedentes por su supuesta victoria con el 80% de los votos y que la oposición denuncia como fraudulenta.

La oposición, liderada por Svetlana Tijanóvskaya, refugiada en Lituania, organizó dos multitudinarias manifestaciones el 16 y el 23 de agosto, y ha convocado otra marcha para este domingo.

La Unión Europea, que rechaza los resultados de las elecciones y prepara nuevas sanciones contra altos responsables bielorrusos, insta a Lukashenko a dialogar con la oposición.

Las primeras protestas contra las elecciones fueron duramente reprimidas y causaron tres muertos, decenas de heridos y 7.000 detenciones.