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La Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Michelle Bachelet, pidió este viernes al Gobierno de Cuba la urgente liberación de todas las personas que han sido detenidas por ejercer su derecho a la libertad de reunión pacífica o a la libertad de opinión y expresión en la isla.

El pronunciamiento de Bachelet se produce después de una ola de críticas, que surgió en las redes sociales, en su contra por el silencio que guardaba, ante las numerosas detenciones que se han registrado en Cuba, desde el pasado domingo.

“Estoy muy preocupada por el presunto uso excesivo de la fuerza en contra de manifestantes en Cuba y el arresto de un gran número de personas, entre ellas varios periodistas. Es especialmente preocupante que entre ellas haya personas presuntamente incomunicadas y personas cuyo paradero se desconoce. Todas las personas detenidas por ejercer sus derechos deben ser liberadas urgentemente”, señaló Bachelet.

En un comunicado emitido por ONU Derechos Humanos, la alta comisionada lamenta el deceso de una persona que participaba en las protestas en La Habana. Ante este escenario, Bachelet pidió una investigación independiente y transparente para dar y sancionar a los responsables.

 
Human Rights Watch criticó el silencio de Bachelet

En medio de este escenario, el director ejecutivo de Human Rights Watch (HRW) para las Américas, José Miguel Vivanco, reprochó a Michelle Bachelet por el silencio de su oficina sobre la represión en Cuba y le pidió a la alta comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos pronunciarse sobre la situación en la isla.


Asimismo, la ONG española Prisoners Defenders interpuso una denuncia ante el Alto Comisionado de las Naciones Unidas enumerando una lista parcial de 187 potenciales desapariciones forzosas, con innumerables limitaciones debidas al “apagón de comunicaciones” gubernamental en Cuba.


Miles de personas salieron a protestar el 11 de julio a las calles de 40 ciudades y pueblos de Cuba, castigada por la peor crisis económica en 30 años.

Las protestas, que en ciertas partes continuaron el lunes, dejaron un muerto, decenas de heridos y más de un centenar de detenidos.

Las manifestaciones, históricas en la isla, provocaron un primer gesto del gobierno: la autorización para que los cubanos ingresen al país alimentos, productos de higiene y medicamientos, sin límite de valor y pago de aranceles, hasta finales de año, una medida buena, pero insuficiente, según expresaron numerosos ciudadanos.

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