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Bankia y CaixaBank negocian fusionarse para crear el banco con mayor volumen de activos en España, una operación con la que quieren fortalecerse ante la profunda crisis desatada por el coronavirus y seguida de cerca por el Estado, dueño de Bankia, tras salvarlo de la quiebra.

Con sendos comunicados al regulador de la Bolsa de Madrid, ambas entidades anunciaron sus contactos exploratorios la medianoche del jueves al viernes.

La plaza madrileña recibió la noticia con euforia: hacia las 10:45 GMT de este viernes, la acción de Bankia subía un 29%, a 1,33 euros, y la de CaixaBank un 14%, a 2,07 euros.

Y es que de concretarse la fusión, mediante un canje de acciones, el resultado sería el banco con el mayor volumen de activos dentro de España, por delante del Santander o BBVA, que los tienen muy diversificados a nivel internacional.

Dichos activos rondarían los 664.000 millones de euros, según los cálculos de la gestora de fondos Renta 4 Banco.

El acercamiento se produce cuando España, uno de los países más impactados por la pandemia en Europa, presenta también algunos de los peores indicadores económicos: una contracción del PIB del 18,5% en el segundo trimestre y más de un millón de empleos destruidos en el mismo período.

Indicadores todos ellos inquietantes para una banca que se enfrenta a un temido incremento de la morosidad y a unos tipos de interés históricamente bajos en la Eurozona.

En esa línea, el vicepresidente del Banco Central Europeo (BCE) y ex ministro español de Economía, Luis de Guindos, alertó el martes en una conferencia de que "la rentabilidad de la banca europea es reducida", y apuntó que las fusiones podrían ser una solución.

"La consolidación es un instrumento que puede ser útil, tanto doméstica como entre países", y "creemos que ese proceso de consolidación debería llevarse a cabo de forma relativamente rápida y urgente", declaró.

El gobierno, muy pendiente 

La operación está siendo seguida muy de cerca por el gobierno español.

El Estado es el accionista mayoritario de Bankia, con un 61,8% del capital, después de salvarlo de la quiebra en 2012 con una inyección de más de 22.000 millones de euros, en plena crisis económica desatada por el estallido de la burbuja inmobiliaria y las subprimes (2008-2013).

Desde hace 8 años, el Estado ha querido retirarse de Bankia, pero no ha visto la ocasión propicia debido a un bajo nivel persistente en la cotización.

De momento solo ha recuperado unos 3.300 millones de euros de esa inyección masiva, incluyendo dos colocaciones de capital en 2014 y 2017 por valor total de 2.122 millones.

Tal como puntualizó el ministerio de Asuntos Económicos, analizará la eventual propuesta formal de fusión "desde la perspectiva de generación de valor y optimización de su capacidad de recuperación de ayudas".

Nicolás López, director de análisis de MG Valores, comentó que el Estado ve con esto "una forma de mejorar la valoración de su inversión en Bankia y, a medio plazo, intentar recuperar una parte un poquito mayor que si hubiera seguido en solitario" al frente de la entidad.

No obstante, cree que no podrá tampoco "recuperar una parte importante de esos más de 20.000 millones, porque las valoraciones actuales [en bolsa] desgraciadamente no tienen nada que ver" con los niveles iniciales.

En cualquier caso, el Estado español podrá empezar a diluir su peso, ya que en la entidad resultante tendría una participación del 14%, según coinciden varios analistas.

Por lo demás, "los negocios de ambas entidades son complementarios, con un mayor peso de crédito hipotecario y garantía real en Bankia", y "mayor exposición a crédito a empresas y consumo de Caixanbank vs Bankia", puntualizó Nuria Álvarez, analista financiera de Renta 4 Banco.

"Caixabank aportaría su liderazgo en el negocio de seguros y un negocio de mayor rentabilidad, mientras que Bankia cuenta con un una mejor posición de solvencia", añadió.

Igualmente, por zonas geográficas, "obtendrían sinergias en áreas como Madrid y Cataluña", los dos mayores polos económicos.

Según la prensa española, la fusión avecina cierres de oficinas para evitar "duplicidades" y ajustes de personal.

El presidente de Bankia, José Ignacio Goirigolzarri, podría ocupar el mismo cargo en la entidad fusionada, mientras que el consejero delegado sería Gonzalo Gortázar, quien ocupa este cargo en CaixaBank.