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El zoológico de Belice tiene cierta reputación como refugio seguro para los animales. La mayoría de las especies que viven allí han sido rescatadas de cazadores furtivos o de malas condiciones. Todas son nativas del país centroamericano, limitado, por un lado, por el Caribe, y por el otro, por la exuberante selva tropical.

Por lo general, los visitantes del zoo pueden ver de cerca jaguares, tucanes, tapires y otras especies endémicas. Pero ahora que el país está cerrado por la crisis del coronavirus y no puede recibir a ningún cliente, la fundadora, Sharon Matola, explica que la institución está sufriendo dificultades económicas. Y eso dificulta mantener alimentados a los cientos de animales.

La población local está ayudando y donando comida, desde caña de azúcar hasta cabezas de cerdos. Otras organizaciones del país también están luchando por salvar a los animales. Por ejemplo, la ONG "Belize Bird Rescue" (Rescate de Aves de Belice) está buscando formas de compensar la pérdida de ingresos por turismo y las transformaciones que ha originado la pandemia.