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Bielorrusia y sus aliados, entre ellos Venezuela, China y Rusia, no lograron este viernes acallar ante la ONU a la opositora Svetlana Tijanóvskaya en un debate de urgencia, en el que ésta pidió "la mayor firmeza" ante la "brutalidad" de la represión de las manifestaciones en su país.

Este debate, en el que participaron diez ministros europeos gracias a mensajes video pregrabados, igual que lo hizo la opositora candidata a la elección presidencial en Bielorrusia, había sido solicitado por la Unión europea al Consejo de derechos humanos (CDH) de la ONU.

Este tipo de reunión es bastante raro, pues solamente se han realizado seis desde la creación del Consejo en 2006.

Invitada por la UE para hablar ante el Consejo,  Tijanóvskaya fue interrumpida varias veces por Bielorrusia y Venezuela, que pidieron a la ONU cesara la difusión del video de la opositora bielorrusa.

Los representantes de estos países alegaron que solo los Estados pueden tomar la palabra, lo que la presidenta del Consejo de derechos humanos, la austríaca Elisabeth Tichy-Fisslberger, desmintió reiteradas veces.

Previamente, Bielorrusia y sus aliados --Rusia, China y Venezuela-- habían interrumpido por las mismas razones a la  Alta Comisionada adjunta de la ONU para los Derechos humanos, presente en la sala, así como al ponente especial de la ONU sobre Bielorrusia, que intervino en línea.

 "Brutalidad"  

Pese a estos intentos de obstrucción, el mensaje video de la líder opositora bielorrusa, refugiada en Lituania desde que condenó y calificó de fraude la reelección en agosto del mandatario Alexander Lukashenko, pudo ser difundido íntegramente.

"La situación en Bielorrusia exige la inmediata atención internacional. Manifestantes pacíficos están siendo detenidos ilegalmente, golpeados y violados. Algunos han sido encontrados muertos", dijo Tijanóvskaya.

En el poder desde 1994, Lukashenko ganó los comicios de agosto con un 80% de los votos, según las cifras oficiales e inició su sexto mandato, en medio de multitudinarias manifestaciones en las calles que piden su salida del poder y una transición política y son brutalmente reprimidas.

"La amplitud y la brutalidad en el uso de la fuerza por parte del régimen viola claramente las normas internacionales y la Declaración de los Derechos Humanos adoptada por la ONU y Bielorrusia", agregó la opositora.

"El hecho de que Bielorrusia haya adoptado esta Declaración significa que la comunidad internacional tiene derecho a reaccionar con la mayor firmeza cuando las obligaciones no son respetadas", consideró.

Bruselas solicitó una "investigación en profundidad" de las acusaciones de abusos cometidos contra los manifestantes en los lugares en los que fueron detenidos y la ONG Human Rights Watch (HRW) pidió al CDH que estudiara la cuestión "sin demora".

La Alta Comisionada para los Derechos Humanos, Michelle Bachelet, pidió el lunes que se investiguen las acusaciones de tortura por parte de las fuerzas de seguridad tras haber recibido informes "alarmantes sobre la represión violenta y continua de las manifestaciones pacíficas".

Tras la reunión del viernes, los 47 miembros del Consejo se pronunciarán sobre un proyecto de resolución de la UE solicitando a Minsk "investigaciones independientes, transparentes e imparciales sobre todas las acusaciones de violaciones de los derechos humanos" y pidiendo que todos los culpables sean juzgados.

El texto de la resolución también insiste en la necesidad de comenzar un "diálogo" entre las autoridades de Bielorrusia y la oposición, poner punto final a la represión violenta de los manifestantes y liberar a los prisioneros políticos.

Por su parte, el embajador bielorruso, Yury Ambrazevich, rechazó las acusaciones y aseguró que la situación en su país está "bajo control".