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La convocatoria de una huelga general en Birmania este lunes (08.02.2021) está teniendo un gran seguimiento en Ragún, la mayor ciudad del país, donde por tercer día consecutivo miles de personas salieron a las calles en protesta contra la junta militar que tomó el poder hace justo una semana.

La convocatoria de diferentes organizaciones paralizó prácticamente la antigua capital, donde solo los bancos parecían abiertos, mientras miles de personas se concentraron en el casco histórico, lo que paralizó el tráfico.

Muchos funcionarios tuvieron que regresar a sus hogares ante la imposibilidad de llegar a sus puestos de trabajo.

El movimiento de desobediencia civil, que empezó con los paros del personal sanitario, se extendió a lo largo de Birmania, tanto en grandes núcleos urbanos como Naipyidó, la capital fundada por los militares, y Mandalay, la segunda ciudad más poblada, como en zonas menos habitadas como Kutkai, en el estado Shan, o Myitkyina, en el estado Kachin.

Durante el fin de semana Birmania vivió manifestaciones masivas no vistas en más de un década en el país, en las que los participantes pidieron al Ejército respetar los resultados de los comicios de noviembre, donde arrasó la Liga Nacional para la Democracia (LND), y la liberación de los líderes democráticos arrestados durante la asonada, entre ellos la nobel de la paz, Aung San Suu Kyi.

La junta militar levantó el domingo el bloqueo a las comunicaciones por internet, ordenado el sábado cuando se registraron las primeras manifestaciones masivas contra el golpe y que duró más de 24 horas.

Desbloquean Internet, pero redes sociales siguen restringidas

"Sin embargo, las redes sociales siguen estando restringidas para muchos y la situación sigue siendo tensa", apunta el portal de seguimiento Netblocks, con sede en Londres, en referencia al bloqueo contra Facebook y Twitter, que muchos usuarios logran burlar a través de programas VPN (red privada virtual).

"Birmania se levanta para liberar a todos los detenidos (por el Ejército) y rechazar la dictadura militar de una vez por todas", apuntó hoy Tom Andrews, relator especial de la ONU sobre la situación de los derechos humanos en Birmania.

Desde la asonada al menos 152 personas continúan detenidas, entre ellas dos sentenciadas a dos años de cárcel por cargos que no han sido precisados, mientras que las autoridades han puesto en libertad a otras 13 personas que habían sido arrestadas durante el golpe, indica la Asociación de Asistencia para Prisioneros Políticos.

Los militares, que ya gobernaron el país con puño de hierro desde 1962 hasta 2011, tomaron el poder el pasado lunes al alegar un fraude masivo en las elecciones de noviembre, donde la LND de Suu Kyi se impuso en el 83 por ciento de los escaños en liza.

Desde que se iniciaran las protestas, la nueva junta militar no se ha referido a ella y los medios controlados por el Estado, como el diario The Global New Light of Myanmar o la televisión pública han evitado cualquier noticia sobre las movilizaciones pacíficas de oposición contra los uniformados.

mg (efe, Reuters)

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