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El incendio que se registró en la zona denominada Laguna Verde, en la región de Tarapacá en Iquique (Chile), consumió no solo las viviendas y bienes materiales de los migrantes bolivianos y de ciudadanos de otros países, sino que acabó con el esfuerzo de muchos años de trabajo de cientos de familias, reduciéndolo todo a cenizas.

Esta es la historia de Yesenia Barboza, una mujer de 32 años, que dejó su natal Beni con el sueño de tener mejores condiciones de vida. Ella y su esposo Ricardo Malale Cholima (25), decidieron mudarse a Iquique, donde formaron su hogar junto a dos hijos: Richard Yeico (7) y Edrigael (5).

Este miércoles, dos días después del incendio, ella volvió a recorrer el lugar del desastre, encontrándose con todo calcinado, viviendas reducidas a cenizas, vehículos totalmente quemados e incluso cadáveres de animalitos que no lograron escapar del fuego. 

El día del siniestro, Yesenia se encontraba dentro de un edificio ayudando a su cuñada en las labores de limpieza de residencias privadas. Pero, la llamada de su suegra fue la que la alertó; le dijo que su vivienda estaba a punto de consumirse por las llamas.

"Todos estábamos trabajando el día del incendio, cuando nos enteramos, ya estaba todo en llamas. Tuvimos que salir corriendo, dejar el trabajo para ir a buscar a nuestros hijos", relata Barboza.



Un vehículo quedó totalmente calcinado

Su suegra, Emilia Cholima (42), estaba con sus dos hijos de 12 y 13 años, además de los hijos de Yesenia, quien al ver que el fuego consumía cientos de casas vecinas y que se acercaba a su casa, alertó a su familia para que acudan a ayudarla.

"Yo llegué y lo único que hacía era buscar a mis hijos y a mi familia porque todo estaba en llamas. Era una desesperación, pensé lo peor, pero, luego de que encontré a mis hijos a salvo no me importó lo demás", comentó.



La desesperación de la mujer empezó cuando fue alertada del incendio, ya que, en su trabajo, ni siquiera se había asomado a la ventana  para ver la densa humareda que se veía en el cielo desde varios kilómetros.

Yesenia no demoró más de cinco minutos en llegar hasta Laguna Verde, zona que estaba en llamas. Ella vio cómo el fuego avanzó rápidamente hasta llegar a su vivienda. Recuerda que la gente corría de un lado a otro, todos estaban desesperados, la angustia e impotencia se apoderó de todos, unos buscaban a sus familiares y otros, ya resignados, sólo veían cómo las llamas consumían sus viviendas.

"Cuando encontré a mis hijos estaban traumados por lo que estaba sucediendo, ellos buscaban a su papá, pero él estaba en otro lugar, estaba trabajando. Cuando llegó, nos reencontramos todos", dijo Yesenia. 

Poco a poco se cercioraron que todos los miembros de la familia que vive en Chile, su suegra desde 2010 y ellos desde 2014, estén a salvo.

"El incendio empezó a las 4 de la tarde del lunes. Habían amigos, familiares, conocidos que vivían cerca de mis suegros, era un tremendo caos. La gente lloraba por sus cosas que estaban perdiendo. Imagínese, son bienes adquiridos con un trabajo de toda la vida", manifestó la afectada.



La gente no pudo salvar nada, todo fue consumido por el fuego en Laguna Verde

La casa donde vivía junto a sus suegros era de dos pisos. Ellos habitaban en la planta superior, mientras que sus suegros, en el primer piso. Del lugar no lograron salvar nada. "Lo que hizo mi suegra fue agarrar a los niños y llevarlos a un lugar seguro. Todo se perdió, desde los documentos personales hasta los muebles, pero lo importante es que todos estamos con vida", afirmó la mujer.

Tampoco pudieron ayudar a sofocar las llamas, porque justo ese día habían cortado el servicio de agua en la zona; sin embargo, Yesenia asegura que contaban con los servicios básicos para vivir dignamente.



Una vista de los daños causados por el incendio que se inició el lunes y que fue sofocado el martes/Fotos: Yesenia Barboza

Mudanza 

Yesenia, su esposo y sus dos hijos, se habían mudado a Iquique hace casi un mes. La mujer comenta que antes vivían en Pica, a dos horas de Iquique, pero al quedar sin trabajo luego de que cambiaran de dueño en el lugar donde eran caseros y trabajaban, tuvieron que mudarse.

"Recién nos habíamos trasladado con todas nuestras cosas a Laguna Verde; nos vinimos al lugar donde vivía mi suegra porque ya no teníamos trabajo en Pica", explicó Yesenia. Para ayudar con el sustento de su hogar, ella empezó a ayudar a su cuñada en la limpieza de casas.  

Dijo que pasaron las fiestas de fin de año juntos, en familia, y que jamás se imaginaron que 10 días después lo perderían todo en un incendio. "Estábamos tranquilos, compartimos en familia y días después perdimos todo", se lamenta la boliviana.

Indicó que la vivienda en la que habitaban aún estaba en proceso de regulación, que el predio lo compró su suegra y que, poco a poco, levantó su casa. Sin embargo, reconoce que hay proyectos para construir una carretera por la zona y que los vivientes de Laguna Verde  estaban en trámites para ser trasladados a otro lugar. 

Ahora, los afectados por el incendio están refugiados en albergues habilitados en unidades educativas, otros en casas de familiares y conocidos. Yesenia y toda su familia fueron acogidos por los jefes de su cuñada.

"Aquí la gente es muy solidaria, mi cuñada habló con sus empleadores y ellos nos abrieron sus puertas. Estamos aquí las dos familias. Mis hijos son delicados y no puedo arriesgar que estén compartiendo ambientes con muchas personas", explicó.

Los damnificados esperan el apoyo de las autoridades para volver a construir sus viviendas, tramitar sus documentos personas y empezar de cero a conseguir sus cosas. 

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