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El presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, volvió a minimizar el posible impacto de la pandemia del nuevo coronavirus y afirmó que los gobernadores que adoptaron medidas de cuarentena ponen en riesgo la economía con una política de "tierra arrasada".

"Algunas autoridades de estados y municipios deben abandonar el concepto de tierra arrasada: la prohibición de transporte, el cierre del comercio y el confinamiento masivo", porque "debemos mantener los empleos y preservar el sustento de las familias", dijo Bolsonaro en un discurso transmitido en cadena por radio y televisión.

"El grupo de riesgo del covid-19 es el de las personas de más de 60 años. ¿Entonces por qué cerrar escuelas?", se preguntó Bolsonaro, pocas horas después de que Sao Paulo, el estado más rico del país, pusiera en marcha una cuarentena de todos los servicios no esenciales.

Bolsonaro volvió a criticar, como ya hizo en varias ocasiones, lo que considera una "histeria" de los medios en torno a la pandemia y reiteró que Brasil tiene una población joven y un clima cálido poco favorables para su propagación, contrariamente a Italia, que se convirtió en su principal foco europeo.
Hasta este martes, Brasil registró 46 muertes y 2.201 casos de coronavirus. 

"El virus llegó a Brasil, lo estamos enfrentando y en breve pasará. Nuestra vida tiene que continuar. Los empleos tienen que mantenerse. El sustento de las familias tiene que ser preservado. Debemos, sí, volver a la normalidad", declaró.

Esas posturas le valieron al presidente ultraderechista críticas de sus propios aliados y una sucesión de cacerolazos en varias ciudades que este martes sonaron con fuerza durante su discurso.

 

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