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Decenas de personas volvieron a tomar las calles de un barrio vulnerable de Sao Paulo ayer en otra protesta por la muerte de un joven de 15 años, supuestamente a manos de agentes de la Policía Militar.

Quienes se manifestaron levantaron barricadas en algunas calles de la favela de Vila Clara, un día después de que una protesta similar acabó con siete autobuses del transporte público incendiados.

El 15 de junio, un pequeño grupo detuvo los autobuses y les prendió fuego, tras hacer descender a sus ocupantes, sin que se registraran muertes ni personas heridas. La empresa SPTrans -responsable por el transporte público en Sao Paulo- confirmó el ataque a los vehículos, lamentó el daño sufrido por un "patrimonio que es de todos" y expresó su "repudio" frente a "todo tipo de vandalismo".

Esta vez no hubo ataques a autobuses, pero -entre quienes protestaron- las personas más violentas lanzaron piedras contra la Policía y le prendieron fuego a algunos de los objetos con los que construyeron las barricadas.

La muerte de Guilherme Silva Guedes

La familia del joven, identificado como Guilherme Silva Guedes, ha dicho que lo vieron por última vez la noche del pasado domingo y que al día siguiente lo encontraron sin vida, en la calle y con dos balazos en la cabeza, lo que algunos vecinos atribuyeron a agentes policiales.

En tanto, la Policía Militar de Sao Paulo -que inicialmente dijo que ninguno de sus efectivos estuvo en ese lugar el domingo- confirmó ayer martes que dos de sus agentes, que estaban de licencia y sin uniforme, son sospechosos de haber participado en la muerte del joven, aunque aclaró que todo eso está bajo investigación.

La violencia policial, sobre todo en las periferias vulnerables de la ciudad, es recurrente, así como las protestas de la ciudadanía. En los últimos meses, hubo graves conflictos en Paraisópolis, una de las mayores favelas de Sao Paulo, también por la muerte de jóvenes a manos de agentes de la Policía Militar.