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El gobierno brasileño descartó el martes que el acuerdo comercial firmado entre la Unión Europea (UE) y el Mercosur represente "cualquier tipo de amenaza al medio ambiente", después que Francia reiterara sus reticencias a ratificarlo, a causa de la deforestación.

"Brasil ya demostró su capacidad de aumentar su producción de carne, soja y maíz al tiempo que disminuye la deforestación", aseguró un comunicado conjunto de los ministerios de Relaciones Exteriores y de Agricultura y Pecuaria. 

"De 2004 a 2012, la deforestación amazónica se redujo un 83%, en tanto que la producción agrícola creció un 61%", agregó.

Según el documento, los autores del informe francés "Disposiciones y efectos potenciales de la parte comercial del Acuerdo de Asociación entre la Unión Europea y el Mercosur en materia de desarrollo duradero" deberían "profundizar su conocimiento sobre la realidad de Brasil".

"El aumento de la producción (agropecuaria) de Brasil se debe a las innovaciones tecnológicas, sin necesidad de expandirse a nuevas áreas", sostiene el documento gubernamental brasileño.

Francia reiteró el viernes pasado, tras la publicación del informe, su oposición al acuerdo UE-Mercosur, que debe ser aún ratificado por los parlamentos de los países miembros de los dos bloques. 

Para modificar su postura, el gobierno de Emmanuel Macron planteó tres "exigencias", incluidas garantías de que los intercambios no acelerarán la deforestación y el respeto del Acuerdo de París sobre clima.

Incluso la canciller alemana, Angela Merkel, cuyo país figuró durante mucho tiempo como uno de sus principales impulsores, expresó por primera vez en agosto "serias dudas" sobre ese acuerdo entre la UE y el Mercosur (Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay).

El comisario europeo de Comercio, Valdis Dombrovskis, instó este martes a que se "tomen en serio" estos temas y pidió "un compromiso claro" del Mercosur en materia de desarrollo sostenible.

Pero el gobierno brasileño afirmó en su comunicado que "refuta cualquier afirmación de que el acuerdo aumentaría la destrucción de la selva amazónica" y aseguró que las exportaciones de carne a la UE ya adoptan criterios estrictos de trazabilidad.

Según una investigación publicada a fines de julio por un consorcio de medios, el grupo brasileño JBS, número uno mundial de la carne, ha "lavado" ganado vinculado a la deforestación en la Amazonia, cuya exportación está prohibida, transportándolo a haciendas de otras regiones.

JBS negó esas acusaciones y aseguró que "adopta un enfoque inequívoco de deforestación cero", incorporando programas de trazabilidad destinados a combatir prácticas de "lavado de ganado". 

El presidente Brasileño, Jair Bolsonaro, afirmó el martes ante la Asamblea General de la ONU que Brasil "es víctima de una de las más brutales campañas de desinformación sobre la Amazonía y el Pantanal", dos regiones donde las llamas y la deforestación provocan alarma mundial.

La deforestación de la Amazonia brasileña registró en agosto una caída de 21% respecto a agosto del año pasado, aunque entre enero y agosto la reducción es de apenas 5% en comparación con el mismo periodo de 2019, cuando batió todos los récords.

En los ocho primeros meses del año, la superficie deforestada en la mayor selva tropical del planeta totaliza 6.086 km2, según las observaciones satelitales del Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales (INPE).