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Poco más de seis meses después de registrar su primer caso del nuevo coronavirus, Brasil superó este sábado el lúgubre umbral de los 120.000 muertos de Covid-19, sin ver la luz al final del túnel.

El gigante sudamericano, de 212 millones de habitantes, registra 120.262 muertes por la pandemia y 3.846.153 casos, dijo el Ministerio de Salud en su actualización diaria.

Las cifras de Brasil solo son superadas por Estados Unidos, de lejos, el país del mundo más castigado por el coronavirus con más de 182.000 muertes. 

A diferencia de Europa y Asia, donde el virus golpeó con fuerza y luego disminuyó, en Brasil avanza a un ritmo lento y devastador, afirma Christovam Barcellos, investigador de la institución científica Fundación Oswaldo Cruz (Fiocruz).

"Brasil es único en el mundo. Desde el inicio de la pandemia, su curva ha sido diferente a la de otros países, mucho más lenta", dijo.

"Ahora se ha estabilizado, pero a un nivel muy peligroso: alrededor de 1.000 muertes y 40.000 casos por día. Brasil todavía no ha pasado el pico", agregó.

Brasil confirmó su primer caso del virus el 26 de febrero, un empresario de San Pablo que regresaba de un viaje a Italia, y registró su primera muerte el 16 de marzo.

La pandemia pronto se volvió una cuestión política, en este país de 212 millones de habitantes y 27 estados que tienen amplias competencias en temas de salud.

El presidente del país, Jair Bolsonaro, condenó la "histeria" en torno al virus y atacó a gobernadores y alcaldes que impusieron medidas de aislamiento social, argumentando que el daño económico sería peor que la propia enfermedad.

El líder ultraderechista promovió además la hidroxicloroquina como una solución, a pesar de una serie de estudios que muestran que es ineficaz contra el nuevo coronavirus.

Bolsonaro incluso se sometió al tratamiento con esa sustancia, que él mismo calificó como droga de "derechas", cuando le diagnosticaron el virus en julio.

Los expertos coinciden en que la falta de un mensaje coherente de los líderes brasileños es responsable del fracaso del país en "aplanar la curva".

"Es terrible. Ha habido una falta total de coordinación por parte del Gobierno Federal que dejó a los estados toda la administración de la crisis", dijo Barcellos.