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Brasil superó la marca de 500.000 muertos por covid 19 y avizora la tercera ola de una pandemia agravada, según los expertos, por la oposición del Gobierno de Jair Bolsonaro al uso de máscaras y al distanciamiento social.

“500.000 vidas perdidas por la pandemia que afecta a nuestro Brasil y al mundo”, tuiteó el ministro de Salud, Marcelo Queiroga, sin precisar el balance de las últimas 24 horas. Hasta el viernes, su ministerio había contabilizado 498.499 muertos, con un promedio diario de más de 2.000 en los últimos siete días.

El portal Globo actualizaba la cifra del ministro al indicar que hasta las primeras horas de la tarde de ayer, el número total de muertes llegó a 500.022, y el de casos confirmados, 17.822.659, según los datos recopilados por el consorcio de vehículos de prensa sobre la situación de la pandemia en Brasil, basado en datos de los departamentos de salud estatales de Bahía, Ceará, Goiás, Minas Gerais, Pernambuco, Rio Grande do Norte, Rio Grande do Sul, San Pablo y Tocantins.

Solo EEUU había superado hasta ahora el medio millón de muertos. Pero en ese país las curvas de óbitos y contagios están en fuerte baja desde enero, en tanto que Brasil vivió este año una segunda ola de la enfermedad y está amenazado por la tercera.

Temor por tercera ola

“La tercera ola está llegando, los cambios empiezan a verse en las curvas de casos y decesos. La vacunación, que podría cambiar las cosas, avanza despacio y no hay señales de medidas de restricción de desplazamientos, al contrario”, dijo a la AFP la epidemióloga Ethel Maciel, de la Universidad Federal de Espírito Santo (UFES).

Para la Fundación Fiocruz, Brasil vive una situación “crítica”, con “una meseta (de muertes) elevada y la posibilidad de agravarse en las próximas semanas, con la llegada del invierno” austral.

El nivel de ocupación de camas en las unidades de cuidados intensivos supera el 80% en 19 de los 27 estados del país y el 90% en ocho de ellos, precisó la Fiocruz.

La vida parece sin embargo casi normal en las grandes ciudades, con restaurantes y comercios abiertos y muchas personas sin máscara en las calles.

Responsabilidad del Gobierno

Una comisión parlamentaria investiga la responsabilidad del Gobierno de Jair Bolsonaro en la magnitud de la tragedia por su rechazo a las medidas de aislamiento social y del uso de máscaras y el retraso en la campaña de vacunación.

“La pandemia es una bomba de tiempo. Si la vacunación no se acelera y sin una mejor coordinación de las políticas de salud y de asistencia social, habrá muchas más muertes que podrían evitarse”, advierte Alexandre da Silva, especialista en temas de salud.

La vacunación, que se inició a mediados de enero, sufrió una serie de interrupciones por falta de insumos, pero en los últimos días se ha acelerado en ciudades como San Pablo y Río de Janeiro.

Un 29% de la población recibió hasta ahora la primera dosis y solo el 11,36% la segunda, de acuerdo con datos oficiales.

Marchas contra Bolsonaro

Miles de personas salieron a las calles de varias capitales brasileñas para protestar contra Bolsonaro por su gestión de salud.

Se congregaron en Río de Janeiro, Brasilia y Recife, entre otras 15 capitales, defendiendo consignas como “Fuera Bolsonaro”, “Gobierno del hambre y el desempleo”, “Vacuna ya” y “Vacuna en el brazo y comida en el plato”.

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