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Cientos de camiones, taxis, vehículos comerciales y particulares se echaron a las autopistas que circunvalan y cruzan Santiago de Chile para realizar una caravana lenta que creo un absoluto caos en el tráfico de la capital chilena cuando se cumple una semana de las protestas sociales en el país.


Si ya era complicado movilizarse en los últimos siete días en la ciudad debido a los cortes en líneas de metro y reducción del transporte urbano, la movilización de vehículos por las autopistas provocó series dificultades para llegar al centro de Santiago también en el coche.


Tres grandes camiones coparon todo el ancho de la Ruta 5 sur, parte de la carretera Panamericana, desde el sur de la capital.


Desde allí, comenzaron a circular a velocidad anormalmente reducida en dirección al norte, para tomar un desvío en la autopista de circunvalación Vespucio y dirigirse al noroeste hacia los accesos al aeropuerto internacional Arturo Benítez.


Varios motoristas aventajaban la cabeza de la marcha vehicular para ir cortando los accesos a la autopista, que usualmente utilizan varios millones de personas para su movilidad diaria.


La marcha se enmarca en el descontento social que ha tomado Chile desde el pasado viernes, cuando el alza en el precio del pasaje del suburbano de Santiago desató un estallido social contra las desigualdades y el Gobierno.

En este caso, la reivindicación era contra el alto coste de uso de las autopistas, ya que todas son de pago y los conductores tienen que abonar para circular por ellas.


Conocido con sistema TAG, los vehículos deben llevar un dispositivo que, a modo de telepeaje, registra los trayectos que cada auto, moto, autobús o camión hace por estas calzadas de propiedad privada.


Existen dos maneras de pago, bien mensual para libre uso de cada calzada, que se paga por separado ya sea una u otra autopista de la capital por la que se circule, o bien por uso unitario y dependiendo de cuántos pórticos se crucen.


Cada vez que un vehículo atraviesa uno de los pórticos que existen a lo largo de las autopistas un pitido se registra en el aparato TAG del auto y genera un cobro.


Los precios alcanzan 120.000 pesos (165 dólares) al mes en autopistas por vehículo.