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"Los agricultores siempre somos olvidados por los gobernantes", dice Rodolfo Carrero, quien espera que el presidente que sea elegido este domingo en Perú haga algo por la gente del campo.

Luego de arar la tierra con dos bueyes en su pequeña chacra de Cajamarca, la región norteña donde nació y vive el candidato presidencial izquierdista Pedro Castillo, Carrero no escatima palabras para criticar la "incapacidad" de los gobernantes de Lima.

"Todos los gobiernos hablan de apoyar a los agricultores, pero [...] cuando entran a gobernar se olvidan de la pobre gente humilde y campesina", dice a la AFP este agricultor de 43 años, quien se cubre del sol con un sombrero de paja.

En la chacra de Carrero, situada en el distrito cajamarquino de Chota, trabajan cinco peones, que ganan 40 soles (casi 11 dólares) diarios por una jornada de ocho horas.

En el vecino municipio de Tacabamba vive Castillo, quien cultiva camotes en una chacra familiar.
El también maestro en una escuela rural disputa la presidencia de Perú en una reñida segunda vuelta con la candidata derechista Keiko Fujimori.

Siete millones, de los 33 millones de peruanos, viven en zonas rurales. Durante tres décadas, el campo peruano era feudo electoral del fujimorismo (derecha populista), pero ahora la mayoría de los campesinos apoya a Castillo, según los sondeos, mientras el bastión de Fujimori está en Lima y otras ciudades.

"Pedro Castillo habla que va solucionar el problema, ojalá lo solucione [...]. Ojalá trabaje por los más humildes", dice Carrero
, cuyo predio regado por aguas del río Chotano produce variedades de papas, además de ollucos, hortalizas, maíz y frutas.

Chota es un municipio situado a 2.300 metros de altitud. Tiene 45.000 habitantes y está circundado por los ríos Chotano, San Mateo y Colpamayo. En esta fértil tierra el 80% de su población vive de la agricultura y la ganadería, pero a muchas familias sus ingresos solo les alcanzan para subsistir.

- "Producto barato" -
Mientras cosecha papas, Augusto Regalado afirma que los diferentes gobiernos peruanos se han dedicado "solamente a robar" y no han hecho nada por la agricultura.

"Él [Castillo] podría resolver el problema, hay que darle la oportunidad porque a los demás ya los conocemos muchísimo tiempo", indica este campesino de 35 años, sudando y con las manos llenas de tierra húmeda.

Perú tiene más de 3.500 tipos de papas, la mayor variedad del mundo, y más de 700.000 familias la cultivan en 19 regiones productoras, según el ministerio de Agricultura.

Un saco de papa de 50 kilos se comercializa en Cajamarca en 25 soles (6,5 dólares), por lo que cada kilo cuesta medio sol (13 centavos de dólar). Sin embargo, en cualquier supermercado de Lima este alimento básico en la dieta peruana se vende a un precio cinco o seis veces mayor.

Los agricultores alegan que ellos no reciben estas utilidades, que se quedan en manos de los comerciantes e intermediarios.

"Es poco lo que nos pagan en la agricultura. Nuestro producto también está barato y las cosas que consumimos de la ciudad están caras", dice Regalado.

"Pedimos que bajen las cosas y suban los beneficios de la agricultura que sembramos", expresa Eda Acuña Quintana, de 40 años, mientras bajo un fuerte sol prepara la tierra con una pala para sembrar alfalfa a orillas del río Chotano.

- "No es mentiroso" -

A pesar de sus promesas de detener la importación de papas y otros alimentos para favorecer a los productores locales, no todos en Cajamarca todos piensan votar por Castillo.

"Pedro Castillo es un profesor que no domina la política, no tiene el conocimiento de lo que es la realidad del país y el contexto internacional", dice a la AFP el ingeniero agrónomo Eleuterio Marrufo.

"Yo no voy a votar por Pedro Castillo porque no está seguro en sus decisiones", agrega el agrónomo de 65 años.

Pero para otros cajamarquinos que viven de la tierra el maestro de escuela representa una esperanza.

"Es un hombre campesino y no es mentiroso como los demás", dice Víctor Raúl Tiglia Guzmán, de 82 años, mientras cosecha mazorcas de maíz.

"Lo veo como a un hombre muy honrado, se inició desde los campos de batalla y lo supo hacer con justicia, sobre todo su trabajo como profesional", indica Alejandro Saldaña, de 66 años.

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