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La Agencia de Servicios Fronterizos de Canadá "perdió la pista" de dos tercios de unos 50.000 extranjeros que habían sido objeto de órdenes de expulsión, constató una auditoría presentada ante el Parlamento este miércoles.

Esta entidad, responsable de hacer cumplir las órdenes de expulsión, no pudo localizar a 34.700 extranjeros, principalmente solicitantes de asilo con su deportación programada porque sus solicitudes habían sido rechazadas, según el informe de la Oficina del Auditor General.

En los restantes 15.300 casos pendientes, la agencia conocía su paradero pero en muchos casos había retrasado la acción durante varios años.

"La mayoría de las órdenes han sido ejecutables durante años, incluidos los casos penales y los solicitantes de asilo rechazados", sostuvo el informe.

"La acumulación de órdenes de expulsión exigibles ha sido un problema continuo para la Agencia de Servicios Fronterizos de Canadá", señaló, y el reporte agregó que la aplicación se vio obstaculizada por datos deficientes y fallas en la gestión de casos.

Canadá ha recibido un número creciente de solicitudes de asilo en los últimos años, aumentando de aproximadamente 50.000 en 2017 a 64.000 en 2019.