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Con la vacuna Covid-19 de Pfizer rumbo a ser autorizada el próximo mes, los gobiernos del mundo se enfrentan a un enorme desafío logístico: conseguir que suficientes personas reciban inyecciones de las nuevas vacunas.

Mientras que programas de vacunación anteriores se han extendido a lo largo de los años y se han centrado en datos demográficos específicos, como los niños o los ancianos, los gobiernos esperan hacer algo que nunca antes habían hecho: inocular a la mayoría de la población en cuestión de meses.

Incluso para las naciones ricas con programas de vacunación desarrollados, eso presenta una serie de problemas, incluida la creación de nuevas bases de datos para rastrear quién está recibiendo la vacuna, encontrar formas de fomentar la aceptación masiva entre los más jóvenes, garantizar un suministro adecuado y administrar centros de inoculación a gran escala donde las inyecciones se puedan administrar de forma segura y rápida.

Hasta el momento, estas son las vacunas que se encuentran en fase 3: la de Oxford, producida en Argentina y México por los laboratorios AstraZeneca; la Sputnik V, conocida popularmente como la “vacuna rusa”; la Pfizer, producida entre laboratorios alemanes y estadounidenses; y Moderna, de parte de la farmacéutica homónima estadounidense.

Otras candidatas firmes a convertirse en vacuna autorizada por la Organización Mundial de la Ssalud (OMS) para su distribución son la de Sinopharm con el Instituto de Wuham (China); la de Sinopharm con el Instituto de Pekín; la de CanSino Biologics (China); la de la belga Janssen Pharma, filial de la estadounidense Johnson & Johnson y la de Novavax (Estados Unidos),

La farmacéutica norteamericana Pfizer y su aliada alemana Biontech, dieron un golpe de mano histórico el 9 de noviembre, al anunciar, sobre datos preliminares, que la efectividad de su vacuna era del 92% y 10 días después, con otros resultados finales, anunciaron que la eficacia alcanzaba el 95%, incluso en personas mayores, además de no desencadenar efectos secundarios graves.

Europa

La Comisión Europea (CE) ha firmado un contrato con BioNTech y Pfizer para hacerse con 200 millones de vacunas (y la opción de adquirir otros 100). Pero la UE suma 445 millones de habitantes y con vacunas basadas en ácido ribonucleico como esta, hace falta recuerdo. 

El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, anunció  este domingo que España tendrá a su disposición el 10% de los 1.200 millones de vacunas contra el Covid-19 que  la Unión Europea ha contratado con cinco compañías distintas.

En la rueda de prensa ofrecida durante la segunda jornada de la Cumbre del G20, Sánchez señaló que España será junto a Alemania el primer país de la UE en tener un plan de vacunación, que se aprobará el próximo martes en el Consejo de Ministros.

En el caso del Gobierno alemán, la estrategia prevé que sea el Gobierno central, dentro del mecanismo europeo, el encargado de la adquisición y el reparto de las dosis (con base en criterios estrictamente poblacionales) durante la denominada primera fase, cuando la disponibilidad aún es escasa.

La logística es complicada, al menos en el caso de la vacuna de BioNTech y Pfizer, porque debe transportarse a 70 grados bajo cero. Por eso, se va a recurrir al Ejército en esta tarea. Dos empresas alemanas están trabajando ya en contenedores frigorizados. El Ejecutivo en Berlín va a poner en marcha una base de datos para registrar todos los grupos de población que han sido vacunados, incluyendo información sobre el tipo de vacuna y el lote, por motivos estadísticos y de seguridad.

En Italia, el ministro de Salud, Roberto Speranza, anunció que en enero comenzarán a aplicarse vacunas a los sectores de la población más expuestos al virus. Sin embargo, una muestra estadística informó que el 16% de la población italiana rechazará la vacuna.

Italia, el primer país europeo duramente golpeado por la primera ola del coronavirus, registró hasta ahora al menos 1.34 millones de casos, de los cuales más de 48 mil resultaron mortales.

El presidente ruso Vladimir Putin aseveró que la vacuna debe estar disponible para todo el mundo. Esta afirmación la realizó durante su intervención en la cumbre virtual del G20, donde también reiteró que su país está dispuesto a proporcionar a todas las naciones las vacunas desarrolladas en Rusia.

La vacuna rusa contra el coronavirus Sputnik V, desarrollada por el centro Gamaleya, mostró un 92 % de efectividad, según el primer análisis intermedio de la tercera fase de los ensayos clínicos.

Sputnik V utiliza una tecnología de adenovirus humano de dos vectores diferentes, Ad26 y Ad5, para una primera y una segunda inyección. Sin embargo, Sputnik V no contiene adenovirus humanos vivos, sino vectores adenovirales humanos que no son capaces de multiplicarse y son completamente seguros para la salud.

El fármaco se basa en una plataforma de vacuna de dos vectores ya existente, con la que también se han creado varias otras vacunas.

La segunda vacuna rusa contra el coronavirus EpiVacCorona fue registrada el pasado 14 de octubre por el centro científico estatal de virología y biotecnología Véktor de Novosibirsk. Se caracteriza por la ausencia de reactogenicidad y un nivel de seguridad suficientemente alto, de acuerdo con la viceprimera ministra rusa, Tatiana Gólikova.

El gobierno de Francia informó que la administración de la vacuna será gratuita y está previsto que las jornadas de vacunación puedan empezar a principios del próximo año.

El ministro francés de Sanidad, Olivier Véran, precisó que si la vacuna de Pfizer para el coronavirus demuestra ser eficaz y segura, espera que la inyección en su país pueda comenzar a principios 2021 y sin tener que pagar.

En Francia se aplica un confinamiento domiciliario desde el 30 de octubre que debía durar al menos hasta el 1 de diciembre, pero el Ejecutivo ya ha advertido de que habrá restricciones que continuarán, así que habrá que seguir utilizando justificantes para desplazarse y los bares y restaurantes seguirán cerrados.

América

El jefe de Gabinete de Argentina, Santiago Cafiero, indicó este sábado que el Gobierno Nacional prevé firmar la próxima semana el contrato con el gobierno de Rusia para adquirir las dosis de la vacuna Sputnik V, desarrollada en la nación europea.

Viene avanzando muy bien el tema y en particular desde la conversación que mantuvo el presidente Alberto Fernández con el presidente de Rusia, Vladimir Putin”, expresó Cafiero en declaraciones a Radio 10, citado por medios internacionales.

Hasta el momento, no se tiene conocimiento cuándo podría llegar la vacuna al país, no obstante, aseveró que se llevará a cabo una gran “campaña de vacunación” para poder garantizar la aplicación de la dosis contra el virus.

La gigante británica AstraZeneca comunicó que los pactos y acuerdos de suministro de su vacuna AZD1222 han concluido en América Latina. Como resultado de estos se suministrará 216 millones de dosis a Argentina, Brasil, Costa Rica, México, Ecuador y República Dominicana.

Se prevé que la entrega de las dosis tenga lugar el próximo año. No obstante, la distribución de las inmunizaciones está sujeta a que los ensayos clínicos tengan éxito y estén aprobados por las agencias regulatorias. Adicionalmente, la compañía reconoció el compromiso de los gobiernos de los países receptores con el sector privado teniendo en cuenta el beneficio de toda la población latinoamericana.

Los países que firmaron este acuerdo con AstraZeneca suman a la fecha más de 8 millones y medio de casos de Covid-19 desde que comenzó la pandemia, más del 50% de los casos confirmados están en Brasil, el país latinoamericano más afectado por la pandemia y tercero a nivel mundial.

Brasil recibió el primer lote de la Coronavac, la vacuna desarrollada por el laboratorio chino Sinovac y cuyos estudios clínicos se encuentran ya en fase final.

Las primeras 120.000 dosis de la Coronavac, las cuales todavía no pueden comenzar a ser aplicadas, llegaron este sábado a San Pablo, cuyo gobierno cerró con Sinovac un contrato para recibir un total de 46 millones de vacunas, equivalentes a toda la población de dicha región, la más afectada en el país por la pandemia.

A inicios del mes de noviembre la Organización Panamericana de la Salud (OPS) explicó que todos los países latinoamericanos tendrán dosis aseguradas de vacunas a través del mecanismo Covax, el sistema de reparto de la OMS que garantizará acceso justo y equitativo a las inmunizaciones para las naciones participantes, teniendo en cuenta el marco de asignación prioritaria que está elaborando la organización.

En Bolivia, a mediados de julio, la entonces ministra de Salud, Eidy Roca, aseguró que el país beneficiario estaba incluido como país beneficiario de la vacuna de Oxford, lo cual se confirmaría en cuanto terminen todas las pruebas clínicas que deben hacer las instituciones de salud británicas.

Posteriormente, el presidente Luis Arce, que asumió el cargo el 8 de noviembre, afirmó que Bolivia está interesada en convertirse en uno de los primeros países en obtener la vacuna Sputnik V para empezar la vacunación. 

En la presentación de la vacuna Sputnik V, desarrollada por el Centro de Epidemiología y Microbiología Nikolái Gamaleya de Rusia, asistieron 45 representantes de las embajadas extranjeras y los embajadores de Burundi, Bolivia, Guatemala, la India, Colombia, Filipinas, Arabia Saudí, Montenegro, Italia, Sri Lanka, Japón y Yemen. 

Estados Unidos

Moncef Slaoui, jefe del grupo que lidera los esfuerzos para enfrentar la pandemia en el gobierno de Estados Unidos, manifestó que se espera comenzar un programa de vacunación a comienzos de diciembre.

"Nuestro plan es poder enviar las vacunas a los sitios de vacunación dentro de las 24 horas posteriores a la aprobación" por la Administración de Medicamentos y Alimentos (FDA), dijo Moncef Slaoui a CNN. "Así que espero que tal vez al segundo día de la aprobación, el 11 o 12 de diciembre"

 En Estados Unidos, el gobierno federal diseñó un enfoque múltiple, que incluye trabajar con funcionarios estatales que desempeñarán un papel clave en la administración de las inyecciones. El gobierno recurrió a la empresa McKesson para distribuir futuras vacunas, excepto la de Pfizer, que lo está haciendo por su cuenta.

El orden

El Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) ha comenzado a almacenar 500 millones de jeringas en preparación para distribuir una vacuna a nivel mundial. El brazo ejecutivo de la Unión Europea ha elaborado un plan sobre a quién vacunar y en qué orden, comenzando con los trabajadores de la salud, luego los ancianos, los enfermos y luego los trabajadores esenciales.

         Si todo funciona sin problemas, es probable que haya un largo retraso antes de que una vacuna pueda llegar a una proporción lo suficientemente grande de personas comunes como para ralentizar significativamente la transmisión, dijeron los epidemiólogos a quienes les preocupa que los gobiernos confíen demasiado en que la vida volverá rápidamente a la normalidad. 

Los obstáculos radican tanto en los cuellos de botella inherentes a la producción de cientos de millones de dosis de una nueva vacuna como en la logística para entregarla a los pacientes.

 Mucho también depende de la vacuna en sí. Incluso si se demuestra que una eventual vacuna desencadena una reacción inmune en 90% de quienes la reciben, como lo sugieren los primeros resultados de su ensayo, Pfizer requiere que al menos tres cuartas partes de la población reciba la vacuna para que se adquiera inmunidad colectiva o de regaño, dijo Roy Anderson, epidemiólogo y profesor de Imperial College London.

La inmunidad colectiva ocurre cuando suficientes personas desarrollan una respuesta inmune a través de una infección previa o una vacuna para frenar la propagación del virus.

  Incluso si la aceptación es buena, Anderson estima que aún se introducirán más confinamientos a principios del próximo año antes de que se reanude la vida normal en 2022.

 Si la efectividad de la vacuna cae por debajo del nivel de 80%, entonces se debe inyectar a toda la población, dijo. Los reguladores europeos darán luz verde a una vacuna que tenga al menos 50% de efectividad.

Piden transparencia sobre acceso a vacunas

La organización Médicos Sin Fronteras (MSF) llamó a los gobiernos a exigir urgentemente a las farmacéuticas a que sean transparentes sobre todos los acuerdos de licencias de vacunas, así como en los costos y datos de los ensayos clínicos. 

Esto, según explican en un comunicado, debido a que las “farmacéuticas tienen un historial muy deficiente de transparencia en todos los ámbitos, desde acuerdos de licencia y transferencias de tecnología, hasta costos de investigación y desarrollo y datos de ensayos clínicos”.

En palabras de MSF, actualmente los acuerdos sobre licencias alcanzados por varias compañías que compiten por desarrollar vacunas contra el Covid-19 permanecen en secreto, a pesar de niveles sin precedentes de financiación pública

El manejo de los derechos de propiedad intelectual y las facultades para definir el “período pandémico” generan inquietud, pues al parecer AstraZeneca se ha otorgado el poder de declarar la pandemia como terminada en julio de 2021. 

Esto quiere decir que, después de esa fecha, podría cobrar a los gobiernos y a otros compradores precios elevados por una vacuna que fue financiada en su totalidad por el público”, comenta MSF.