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El número de nuevos casos y fallecimientos por coronavirus no para de subir en el sur de Estados Unidos, donde Texas y Oklahoma rompieron marcas.

El departamento de Salud de Texas reportó este miércoles 10.791 nuevos casos y 110 muertes, indicando en Twitter que ambos números representan "nuevos récords" para el estado.

Oklahoma -donde el gobernador, Kevin Stitt, anunció que había dado positivo a la prueba del virus- registró por su parte 1.075 nuevos casos, también una nueva marca para un día.

Alabama reportó por su parte 47 muertes, la cifra más alta para un solo día.
La enfermedad también se ha propagado rápidamente en otros estados, en particular en Florida, donde se han registrado casi 302.000 casos de coronavirus desde que comenzó la pandemia.

California también ha visto un aumento en las últimas semanas, lo que ha llevado a las autoridades locales a reimponer cierres.

El estado más poblado del país reportó el miércoles su segundo mayor incremento en casos de coronavirus y muertes en un solo día, con 11.125 nuevos casos y 140 muertes adicionales, según el Departamento de Salud Pública.

"Estamos en una fase alarmante y peligrosa de esta pandemia aquí en el condado de Los Ángeles", dijo Barbara Ferrer, directora del Departamento de Salud Pública condal, al anunciar 44 muertes adicionales por el virus el miércoles y 2.758 nuevos casos.

"Estas alarmantes tendencias reflejan comportamientos de hace tres semanas", agregó, diciendo que el condado estaba viendo los índices más altos de hospitalizaciones desde el comienzo de la pandemia.

Precisó que actualmente había 2.193 personas hospitalizadas en el condado debido al virus y que "la gente más joven está siendo hospitalizada a un ritmo más rápido que nunca antes".

Los últimos modelos de investigación prevén que el número de muertes en Estados Unidos aumentará a más de 150.000 para el próximo mes.

A escala nacional, se registraron más de 67.000 nuevos casos en 24 horas, un récord diario. 

El número de muertos actualmente es de más de 137.000 y hay cerca de 3,5 millones de personas infectadas.

Aunque el número de nuevos casos se redujo a finales de la primavera boreal, comenzaron a aumentar de nuevo a mediados de junio cuando los estados levantaron restricciones y el uso de las mascarillas se convirtió en una línea divisoria política.