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La candidata a la Presidencia de Perú, Keiko Fujimori, denunció ayer “irregularidades” e “indicios de fraude” en el balotaje del domingo, luego de que su rival, Pedro Castillo, tomara una ligera ventaja en el escrutinio.

El maestro de escuela rural, de 51 años, tomó la delantera del escrutinio ayer pero continuaba la lucha codo a codo con la hija del expresidente Alberto Fujimori, de 46 años, según los cómputos de la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE). Con 96,3% del escrutinio, Castillo tiene 50,2% de los votos sobre 49,7% de la derechista.

Al anochecer, la candidata denunció “una serie de irregularidades” e “indicios de fraude en la mesa” de votación, pero aseguró que mantenía la fe en que podría remontar el resultado.

“Hay una clara intención de boicotear la voluntad popular”, aseguró Fujimori, que mostró un par de videos y un par de fotos para avalar su denuncia, entre estas la de un acta de votación de una mesa rural en la que su adversario obtuvo 187 votos y ella ninguno.

Por su parte, el partido Perú Libre -de Castillo- pidió en un comunicado que la ONPE “cuide la correcta protección de los datos de los votos”, “al procesarlos y publicarlos”.

La ventaja de Fujimori al inicio del escrutinio se redujo a medida que avanzaba el conteo de las actas de mesas de las zonas rurales y selváticas. También puede ser clave el voto en el exterior, con un millón de electores, y que puede tardar hasta 15 días en procesarse.

La Misión de observación electoral de la OEA dijo que “el escrutinio de los votos se realizó de acuerdo a los procedimientos oficiales”.

“Si bien la ciudadanía ha emitido su voto, el proceso electoral continúa” y la “conducta (de los candidatos) en esta horas cruciales es determinante para mantener el clima de tranquilidad”, expresó en un video divulgado en Twitter el jefe de la Misión, el ex canciller paraguayo Rubén Ramírez.

“Los resultados que tenemos hasta el momento son una clarinada de alerta, un claro y firme llamado a la reconciliación y a la unidad nacional”, destacó por su parte el presidente interino Francisco Sagasti.

Fernando Tuesta, exjefe de la ONPE, dijo que hay posibilidades de que Castillo “pueda ganar porque falta parte del voto rural y extranjero”, y advirtió que “llegará un momento en que el conteo vaya lento porque tardan en ser procesadas actas” de esas procedencias.

Tuesta también explicó, previo a las denuncias de Fujimori, que “no hay opción de fraude porque en cada etapa del proceso de escrutinio hay personeros del partido” y porque “el acta mata el voto. Cada acta electoral son en promedio entre 200 o 300 votos”.

“Solamente el pueblo va a salvar al pueblo”, dijo Castillo al pedir mesura a sus seguidores en su reducto de Tacabamba, en la región de Cajamarca, 900 km al norte de Lima, donde esperaba el resultado.

“Serenidad. Faltan procesar muchas actas en provincias [...] donde @KeikoFujimori recortará diferencia dentro del territorio nacional, y luego faltan USA, Europa, Chile, etc., donde ella triunfará con amplio margen”, tuiteó de su lado Álvaro Vargas Llosa, hijo del Nobel de Literatura Mario Vargas Llosa.

¿Primera mujer o un pobre?

Fujimori, casada y con dos hijas, puede acabar siendo la primera presidenta de Perú, meta para la que ha trabajado 15 años desde que asumió la tarea de reconstruir casi desde las cenizas el movimiento político derechista fundado por su padre en 1990.

Pero perder el balotaje no solo le implicaría su tercera derrota en las urnas, sino que tendrá que ir a juicio con riesgo de terminar en la cárcel. Fujimori está bajo la lupa de la Fiscalía por el caso de los aportes ilegales del gigante brasileño de la construcción Odebrecht, un escándalo que salpicó además a cuatro ex presidentes peruanos.

En la otra mano está Castillo, que salió del anonimato hace cuatro años al liderar una huelga de maestros y que, de vencer, sería el primer mandatario peruano sin lazos con las élites política, económica y cultural.

Castillo sería el primer presidente pobre del Perú”, definió el analista Hugo Otero.

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