Escucha esta nota aquí

"Hay que ir. No hay que tener miedo", resume un cocinero de Copenhague. En Dinamarca, al igual que en Italia y en otras partes de Europa y Asia central hoy lunes, los restauradores reabrieron después de dos meses de cierre.

En Copenhague, Eric Poezevara esperaba ansiosamente a los clientes tanto fuera, donde puede disponer algunas mesas, como dentro.

"El ambiente será un poco extraño. Vamos al restaurante a pasar un buen rato, pero ahora, seguro, la gente estará un poco tensa, ¿nos miraremos diciendo ‘la tienes o no?", reconoció Poezevara.   

Su restaurante, "La educación nacional", podrá acomodar a la mitad de los clientes para cumplir con las regulaciones de salud, que recomiendan un metro de distancia entre las mesas, la provisión de soluciones a base de alcohol y prestar mayor atención a la higiene. 

En Italia, los transeúntes parecen reticentes.

En el centro histórico de Roma, en la Plaza Navona, todos los cafés siguen cerrados, excepto uno, que tiene un "Good Morning, Welcome for Breakfast" para los visitantes extranjeros. Las mesas están alineadas, pero no hay clientes a la vista.

A unos pasos de ahí, en San Eustachio Il Caffe, uno de los preferidos de los turistas, el propietario Raimondo Ricci lamenta la falta de clientes. "No hay nadie aquí. Esté abierto o cerrado, es lo mismo", expresó.

Impaciencia

Sentada en la terraza de un café popular de Nørrebro, en la capital danesa, Cecilia, maestra de yoga de 40 años, disfruta un comienzo de vuelta a la normalidad.

"Ansiaba ver a la gente en la calle, relajada (...) verla salir, estaba impaciente por verlo", resume. Pero en Dinamarca, muchos restaurantes y cafés seguirán cerrados durante un tiempo para organizarse.

En Albania, además del desinfectante de manos para clientes y en autoservicio, los empleados de restaurantes y bares llevan guantes y mascarillas y las mesas, que deben estar separadas por tres metros, no pueden acomodar a más de dos personas.

"Hoy, con la apertura de bares, la vida en Tirana toma un nuevo aliento después que sus habitantes estuvieron encerrados varias semanas", dijo a la AFP Sokol Hoti, una treintañera sentada en la terraza del Santa bar, en el centro de la capital albanesa.

En España, a excepción de Madrid y Barcelona, y en Portugal, los cafés y las terrazas reabren también, al ritmo de la relajación de las restricciones.

En la capital de Kazajistán, Nur-Sultán, los camareros llevan guantes y máscaras y los clientes deben permitir que se compruebe su temperatura en la entrada de los restaurantes.

En este país, los restaurantes abrieron excepto en la ciudad más grande, Almaty, más afectada con el nuevo coronavirus.

En Azerbaiyán, también reabrieron restaurantes y cafés, pero permanecen en gran medida desiertos, según un periodista de la AFP. 

Cuatro horas después de la apertura, Natik Aliyev, el gerente de un café del centro de la capital Bakú, se lamenta de no haber tenido más que dos clientes.

"La gente siempre tiene miedo y evita el espacio público", explicó.