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Santiago, la capital chilena, cumplió ayer dos semanas con altos niveles de contaminación (comenzó el 11 de junio) y hasta el momento ya vivió tres emergencias ambientales en lo que va del año, dos más que las registradas hasta mediados de este año. 

El ministro de Medio Ambiente, Pablo Badenier, dijo que respecto al año pasado, se registró una mayor carga de polución durante este mes. “Hay mayor intensidad, pero menos eventos que los años anteriores. Pero para tener una buena contabilización esperaremos hasta el 31 de agosto”, sostuvo.

El secretario de Estado atribuyó la situación al denominado “efecto partido”, a causa del encuentro entre Argentina y Chile, según el diario La Tercera. Esto lleva a que las personas utilicen carbón en asados (combustible que emite una cantidad similar de MP 2,5 que una estufa a leña), lo que aumenta las concentraciones. “Hemos visto un crecimiento exponencial en la noche del domingo y es posible que no había grandes emisiones de fuentes móviles y fijas a esa hora”, explicó.

Según los especialistas, otro antecedente que lleva a que haya una mayor cantidad de emisiones este mes es el déficit de precipitaciones que alcanza a 50% en Santiago, según la Dirección Meteorológica de Chile. A esto se suma la mala ventilación en la cuenca, la que se mantendrá “regular”, en lo que resta de esta semana. Para hoy se decretó alerta ambiental.

Tres emergencias ambientales se han constatado en esa región metropolitana este año, dos más que los registrados al 28 de junio de 2015, según da cuenta el último reporte del Ministerio del Medio Ambiente. Se trata de los episodios de contaminación por material particulado fino (MP 2,5) más graves, porque afectan la salud de la población.

Recientemente, el lunes pasado, se declaró la última emergencia que se mantuvo hasta ayer. Según Patricio Pérez, investigador del Departamento de Física de la U. de Santiago, debido a que el episodio se inició el lunes y continuó ayer, “se debe contabilizar como dos días seguidos diferentes de contaminación”.

Además, la capital igualó la cantidad de preemergencias del año pasado, pero ha mostrado una cantidad menor de alertas. De acuerdo al reporte del Gobierno, también se superaron los niveles de esmog de 2014: ese año hubo sólo una emergencia y siete alertas.

En cuanto a la contaminación en el sur del país, Linares, Chillán, Los Angeles y Coyhaique mostraron ayer niveles de emergencia ambiental. En el caso de esta última capital regional, la situación preocupa a la autoridad: se han producido 45 emergencias ambientales, mientras que el año pasado, fueron 19 jornadas de ese tipo. Ello equivale a que esa urbe lleva un mes y medio en esta condición de polución.