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La centroizquierda moderada recibió un impulso el domingo en Chile al imponerse en la primera elección por voto popular de gobernadores en el país, frente a las posturas más radicales y una derecha reducida al mínimo. 

El demócrata-cristiano Claudio Orrego venció a la candidata de la alianza del Frente Amplio y el Partido Comunista, Karina Oliva, en la segunda vuelta de la elección del gobernador de Santiago.

Los comicios tuvieron una participación menor al 20% del electorado, la más baja desde la instauración del voto voluntario en Chile en 2012.

La elección se planteó como una medición de la hegemonía entre las dos fuerzas de la izquierda chilena, casi un mes después de que se eligieran los 155 miembros de la Convención Constitucional que redactará la nueva Constitución.

Por un lado está la "Unidad Constituyente", que reúne a la izquierda tradicional, una coalición que derrotó en las urnas a la dictadura de Augusto Pinochet (1973-1990) que gobernó Chile durante 30 años. 

Por el otro, la alianza "Apruebo-Dignidad", compuesta por el Frente Amplio y el Partido Comunista. Este conglomerado, junto a los independientes -en su mayoría de izquierda- fue uno de los grandes ganadores de la elección del 15 y 16 de mayo, cuando los chilenos eligieron a quienes redactarán la Constitución que reemplazará a la vigente desde la dictadura.

Con el viento a favor del voto constituyente, la representante de "Apruebo-Dignidad", la joven politóloga Karina Oliva llegó como favorita para ganar la gobernación de Santiago con un discurso sin concesiones a los últimos 30 años de democracia. 

Pero, tras una campaña que se polarizó aún más tras los resultados de la votación de mayo y un mal desempeño de Oliva en los debates, Orrego se impuso con el voto de la derecha, que carece de liderazgos fuertes en este momento, y el respaldo de sectores moderados de la sociedad civil.

Lenguaje no de guerra

Orrego, un político "de la vieja escuela", según adversarios, incluyó propuestas inclusivas, acusando recibo de las demandas sociales en una ciudad como Santiago, con una marcada segregación en niveles económicos. 

"La gente quiere una política de terreno, de escuchar y de participación. Quiere un lenguaje no de guerra, no de última estocada, no de los vamos a 'botar a todos'", dijo Orrego en una entrevista radial.

Oliva atribuyó su derrota, entre otros factores, al temor "anticomunista", aunque en los sectores más poblados de la capital chilena en las que ella se impuso, muy pocos se movilizaron.

"Sacar conclusiones de una segunda vuelta de gobernadores es prematuro, primero porque no representa el universo de opciones en competencia, y segundo, porque la lógica presidencial es algo distinta", explicó a la AFP un analista de la universidad Diego Portales, Claudio Fuentes, al ser consultado sobre la posible influencia de esta elección en las presidenciales de noviembre próximo.

 Desconcierto 

Según Fuentes, "lo que muestra esta elección es que el resultado depende de la capacidad de movilización de las coaliciones y la izquierda (Frente Amplio + PC) no logró movilizar lo que hizo en mayo".

Gonzalo Müller, profesor de la Facultad de Gobierno de la Universidad del Desarrollo, considera que ha quedado atrás la vieja concepción del eje izquierda o derecha. 

En Chile, donde hace tres años ganó holgadamente el derechista Sebastián Piñera, la derecha sólo ganó una gobernación en las elecciones del domingo. 

"Hay cierto desconcierto por lo que pasa en Chile. Uno está acostumbrado a que si un país toma una decisión para un lado, persista en ella, pero en Chile no está tan claro para dónde quiere ir", dice a la AFP.

Müller agrega que "ya casi la mitad de las personas vota fuera del eje izquierda y derecha".

Con miras a la presidencial, las encuestas, muy desprestigiadas en estos días, dan como favoritos al actual alcalde de Recoleta, el comunista Daniel Jadue, y al alcalde del rico barrio de Las Condes, Joaquín Lavin.

Pero el triunfo de Orrego le dio un nuevo aire a la Democracia Cristiana, uno de los partidos políticos más importantes de la transición chilena que sacó sólo un constituyente en las elecciones de mayo.

La senadora de ese partido Yasna Provoste asoma como una carta presidencial pese a que aún no confirma su candidatura presidencial.

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