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Desde el inicio del ataque ruso a Ucrania, Pekín se ha negado a calificarlo de “invasión” ni condenado la ofensiva decidida por Vladimir Putin. Por el contrario, las autoridades chinas dicen entender que los occidentales han “ignorado durante mucho tiempo las preocupaciones razonables de Rusia”. Las razones de esta postura.

China mantiene un calculado distanciamiento ante la invasión rusa a Ucrania. 

Pekín se sitúa en un segundo plano cauteloso y reitera su apuesta por el diálogo y el respeto a los intereses legítimos tanto de Ucrania como de Rusia. Pekín lanza un llamado al diálogo y al consenso.

Sin embargo, las relaciones de alianza entre China y Rusia se explicitan en los contactos entre sus cancilleres hoy mismo y en los acuerdos comerciales que, aunque se cerraron en su encuentro durante la inauguración de los Juegos Olímpicos de Invierno en Pekín hace unas semanas, se anunciaba ayer.

China se compromete a incrementar la compra de trigo a Rusia, presentando una solución ante las sanciones occidentales que caerán sobre el país. 

La amistad de los líderes chino y ruso no pasa desapercibida en el esquema geopolítico de esta crisis. Además de frontera y alianzas, comparten discursos frente a las “posturas ideologizadas de Guerra Fría” de EEUU y la OTAN. 

China está en una posición incómoda, pues también tiene sus batallas abiertas en Taiwan, por ejemplo, al tiempo que pretende mostrar su perfil pacífico y abierto a la comunidad internacional.

Desde luego, el comienzo de los Juegos Paralímpicos de Invierno el próximo 4 de marzo en Pekín presentará más de una contradicción en medio de la escalada bélica injustificada e ilegítima lanzada por su vecina Rusia. 

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