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El gobierno italiano y los bancos intercambiaron críticas este viernes por las ayudas públicas a las empresas, un programa que debe pasar por las entidades financieras, y que según el Ejecutivo no hacen lo suficiente.

"El sistema bancario, incluso si ha ofrecido su colaboración, puede y debe hacer más", lamentó el jefe del gobierno italiano Giuseppe Conte, ante la Cámara de Diputados. 

En su plan para hacer frente a la crisis económica desatada por la pandemia, el gobierno fijó un sistema de garantías públicas para los préstamos otorgados a las empresas por los bancos. 

El objetivo era facilitar su emisión y evitar así un aumento de las quiebras y colaborar para que el tejido económico de la península se recomponga tras dos meses de parálisis, sobre todo el de la pequeña y mediana empresa. 

Si bien el país empezó a levantar el largo confinamiento, muchas tiendas y actividades han permanecido cerradas para protestar contra la lenta adjudicación de la ayuda financiera.

Conte solicitó que los trámites se "aceleren" y recordó que las empresas pueden pedir préstamos garantizados por el Estado de hasta 25.000 euros

"En la mayoría de los casos no se asignan", lamentó. 

Por su parte, los bancos rechazaron hoy viernes las críticas del primer ministro. 

"Estamos frente a un incendio y seguimos transportando agua para extinguirlo", comentó el presidente de la Asociación Bancaria Italiana (Abi), Antonio Patuelli, en una entrevista al diario La Stampa. 

"Estamos realizando una labor colosal", subrayó.