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elcorreo.com/dw.com/telesur.tv

Cuatro personas, incluido un niño, murieron en un tiroteo masivo en un complejo de oficinas en Orange, California, al suroeste de Estados Unidos, ocurrido este miércoles. Una quinta víctima resultó herida y trasladada a un hospital local en estado crítico. 

La Comisión Interamericana de DDHH, destaca que este tiroteo se suma a otros casos de violencia con armas de fuego. Según información pública, sería el número 25 desde los hechos de Atlanta, ocurridos el 16 de marzo. Solo en 2021, serían más de 100 actos similares en EEUU.

Al respecto, recuerda al Estado su deber de protección integral de los Derechos Humanos de todas las personas, especialmente el derecho a la vida. Además, toma nota del llamado de la Administración Federal a que el Congreso adopte una reglamentación más estricta de acceso a armas de fuego.

El tercer tiroteo masivo con trágicas consecuencias mortales que sufre Estados Unidos en menos de un mes tiene algo importante en común con los anteriores: el pistolero está vivo. Eso permitirá aclarar el desconcertante laberinto mental que acompaña a cada uno de estos asesinatos, que en el caso del ocurrido en Orange (California) parece tener motivaciones más claras.

Aminadab Gaxiola Gonzalez, de 44 años, tenía "una relación personal y de negocios" con las víctimas, contó la policía. La aparente venganza dejó cuatro muertos, entre ellos un niño de nueve años que presuntamente murió en los brazos de su madre cuando ésta huía con él por el jardín. La mujer es la única superviviente de la masacre y se encuentra hospitalizada.

Las víctimas restantes, que podrían estar emparentadas entre sí -según dijo Paul Tovar, cuyo hermano es dueño de la empresa, a la cadena de televisión KTLA-TV- son un hombre y dos mujeres. "Ni él ni mi sobrina contestan el teléfono, estoy rezando", confió el hombre esperando que no estuviesen entre los muertos.

El atacante, herido
El asesino iba equipado con esposas de plástico y había bloqueado con cadenas todas las puertas de la oficina de la inmobiliaria de casas prefabricadas Unified Homes, en la que disparó contra sus víctimas. Eso ralentizó la respuesta de los agentes que acudieron al recibir una llamada a los servicios de emergencias, pero al oír los disparos dentro se arriesgaron a disparar a través de la verja e hirieron al presunto asesino.

Uvaldo Madrigal,
un mecánico que se encontraba a esa hora (en torno a las cinco y media de la tarde) en un taller de coches adyacente, contó al diario 'Los Ángeles Times' que oyó con claridad los disparos. Diez seguidos, afirmó. Cuando salió a ver qué pasaba se encontró con una escena de película. La calle estaba tomada por cinco coches patrulla con las puertas abiertas detrás de las cuales se parapetaban policías con chalecos antibalas apuntando con sus pistolas. "Nunca había visto nada así en la vida real", confesó.

Este tiroteo ocurre tras dos matanzas registradas en las últimas semanas en Estados Unidos, que relanzaron el debate sobre laproliferación de armas de fuego en el país.

El 22 de marzo, un atacante mató a diez personas en un supermercado en Colorado, menos de una semana después de que un hombre asesinara a ocho personas en salones de masaje asiáticos de Atlanta.

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