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Se busca frenéticamente una vacuna contra el Covid-19 y en el mundo ya hay 101 experimentos para conseguir una segura y eficaz. Pero solo los más optimistas creen que en dos o tres años se podrá ir a la farmacia para inyectarse el remedio que nos libre de la pesadilla, según un reportaje publicado por el diario Clarín de Argentina. 

Bajando de los ansiosos sueños a la realidad, los tiempos se alargan a ocho, diez, quince años, según los casos. O a nunca, como ocurrió con la famosa vacuna contra el sida anunciada en los años ochenta. Han transcurrido desde entonces 30 millones de muertos y la vacuna no llega.

Precisamente a partir de la historia del sida (Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida) es que se habla de la variante obligada, que otros llaman el 'Plan B': convivir con el virus si no se lo puede eliminar. Hace poco fueron suspendidos los estudios clínicos de una vacuna en experimentación que parecía la más prometedora para curar el HIV, que tuvo al mundo en vilo durante décadas. 

Fue gracias a un cocktail de antivirales que el sida pasó de ser una condena a muerte a convertirse en una enfermedad crónica. Los pacientes llevan una vida normal, tragan más de 30 pastillas por día, pero van adelante. El virus del HIV lo llevan adentro.

No es el caso del coronavirus como el SARS-COV2 que amenaza a la humanidad: Contra ellos no se ha desarrollado nunca una vacuna.

Las esperanzas de los científicos es que el Covid-19, la enfermedad que produce el nuevo coronavirus, no parece mutar a la velocidad de otros terribles virus y esto podría permitir el desarrollo de una vacuna.

Los experimentos y anuncios optimistas son moneda corriente en los medios de comunicación. En EEUU la carrera a la vacuna, que forraría de oro al triunfador, está en curso. El más célebre y carismático virólogo del país, el profesor Anthony Fauci, director del Instituto de Enfermedades Infecciosas de EEUU, asesor del presidente Donald Trump, a quien desmiente con frecuencia, estudia la primera fase de una vacuna que hasta ahora parece dar resultados seguros y eficaces en las pruebas con animales. 

El primer experimento involucra a 25 personas adultas y sanas. Se espera que en julio-agosto serán publicados los datos iniciales.

Sin descontar la avalancha de muertos que le está causando la pandemia, EEUU contaba con 300 millones de habitantes. Vacunarlos a todos es una proeza científica, industrial y comercial. En los medios se avisa que si llega la hora de la cura será reservada para los locales. El resto del mundo deberá esperar.

Esta realidad estimula los otros experimentos. Los chinos sostienen que ya están haciendo las largas fases de prueba para “construir” la vacuna. Por más generosos que sean, tienen que inyectar a 1300 millones de habitantes. ¿Cuándo llegará la hora a los demás?