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- '¡Allá vamos!' -
Gagarin se formó como fundidor y obrero metalúrgico y después se convirtió en piloto militar. Fue seleccionado entre miles de candidatos para seguir el entrenamiento de vuelo en el espacio.

A los 27 años fue elegido por sus excelentes habilidades en estas pruebas. Pero la leyenda cuenta que este joven respetuoso también se granjeó la simpatía de los jefes del programa espacial al quitarse los zapatos antes de subir por primera vez a la nave espacial Vostok, una costumbre en Rusia cuando se entra en una vivienda.

El 12 de abril de 1961, cuando el cohete se soltó en el cosmódromo de Baikonur en Kazajistán, él exclamó "¡Allá vamos!". La expresión ha pasado a la historia.

- Demasiada altura -

El vuelo duró 108 minutos. La nave espacial Vostok dio solo una órbita a la Tierra.

El éxito de la misión de Gagarin, que regresó sano y salvo a la Tierra, es indiscutible. Pero hubo fallos que pudieron haberle costado la vida.

El peor fue que la nave se puso en órbita a una altitud superior a lo previsto.

Por suerte el sistema de frenos funcionó. De lo contrario el cosmonauta y su nave habrían tenido que pasar más de 10 días en órbita y es probable que no le hubieran llegado las reservas de alimentos.

- La abuelita y el cosmonauta -
Yuri Gagarin fue expulsado de la cápsula descendente y aterrizó en un campo de la región de Saratov, en el sur de Rusia.

Una niña y su abuela estaban recogiendo patatas cuando vieron a un hombre con casco y traje espacial anaranjado. Como para llevarse un buen susto en plena Guerra Fría.

Él les dijo: "No tengan miedo, soy soviético como ustedes, vuelvo del espacio".

- Tradición de orinar -
Según la leyenda, antes del despegue, Gagarin pidió al conductor del autobús que lo llevaba a la plataforma de lanzamiento que parara para orinar. Y lo hizo sobre una rueda trasera del vehículo.

Los cosmonautas que despegan de Baikonur han seguido esta tradición antes de volar al espacio. Pero esto podría cambiar ya que el futuro traje espacial ruso, presentado en 2019, no tiene bragueta.

- El hombre que lo hizo posible -
El nombre y el rostro de Gagarin se han convertido en un símbolo de la Unión Soviética. Pero no se sabía nada del hombre que lo hizo posible, el jefe del programa espacial Serguéi Korolev.

La Unión Soviética incluso se opuso a que se entregara un premio Nobel al responsable del programa para mantener en secreto la identidad del hombre que estaba detrás de Sputnik, Laika y Gagarin. El mundo se enteró tras su muerte en 1966.

Cabe decir que la Unión Soviética casi lo mata... Lo detuvieron durante las terribles purgas estalinistas y fue enviado a uno de los peores gulags del imperio, a las minas de oro de Kolyma.

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