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Las autoridades de Ciudad de México comenzaron a fabricar sus propios tapabocas de máxima protección -escasos en el mercado local- para abastecer al personal médico que atiende la pandemia del nuevo coronavirus, informaron este jueves fuentes oficiales.

Para ello el gobierno capitalino se alió con la Universidad Nacional Autónoma de México y con la empresa Atfil, que se especializa en producir filtros de aire, con una inversión de 31,5 millones de pesos (1,4 millones de dólares).

Los médicos "nos enfatizaron mucho que había una dificultad de encontrar y traer las famosas (mascarillas) n95 que fluctúan de precio", dijo a periodistas José Bernardo Rosas, director general de desarrollo e innovación tecnológica, de la Secretaría de Ciencia local.

La producción comenzó esta semana ante la falta de equipo médico en varios hospitales que atienden la epidemia, que ha dejado 56.594 casos confirmados y 6.090 fallecidos en el país, con la capital como una de las zonas más afectadas.

Según el gobierno, en medio de la crisis en el país han muerto 149 miembros del personal sanitario y varios cientos se han contagiado.

A diferencia de las mascarillas de tela, la n95 es más gruesa y brinda mayor protección.

Hasta el momento se están produciendo 40.000 tapabocas especializados al día, que se distribuyen exclusivamente a los hospitales de la capital, aunque las autoridades no descartan abastecer a otros centros de salud del país.

El gobierno mexicano mantiene acuerdos con Estados Unidos y China para comprar equipo especializado. 

Pese a ello, se han registrado protestas de médicos y enfermeras que reclaman no tener material de protección suficiente, e incluso algunos aseguran que han tenido que comprar de su bolsillo. 

México es uno de los mayores fabricantes de equipo médico del mundo, con plantas ubicadas principalmente en la frontera con Estados Unidos, aunque la producción se destina básicamente a la exportación.