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Autoridades colombianas y la comunidad internacional defendieron este miércoles el acuerdo de paz que puso fin a uno de los conflictos más largos de América Latina, el de las FARC, aunque señalaron las imperfecciones y los retos que el país tiene por delante para poder hablar de una paz duradera.

Por primera vez coincidieron en un mismo escenario los firmantes de la paz, el secretario de la ONU, Antonio Guterres, representantes de las víctimas y el presidente Iván Duque, quien sin éxito trató de modificar el acuerdo por considerarlo benevolente con los guerrilleros implicados en delitos atroces. Por ello, la presencia del mandatario cargó de simbolismo el acto, que se llevó a cabo en la sede de la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP).

"En un mundo marcado por conflictos, muchos de ellos sin un final a la vista, un acuerdo de paz negociado para poner fin a un conflicto que muchos creían sin solución es algo único y sumamente valioso", afirmó Guterres. Por ello, tanto colombianos como miembros de la comunidad internacional tienen "la obligación moral de garantizar que este proceso de paz tenga éxito".

Vergüenza y arrepentimiento

El 24 de noviembre de 2016, el entonces presidente Juan Manuel Santos y el líder de las FARC, Rodrigo Londoño, ponían su firma en el Teatro Colón de Bogotá a un acuerdo que tuvo que sortear el rechazo en un referéndum, tras una campaña llena de resentimientos y desinformaciones empujada, sobre todo, por el expresidente Álvaro Uribe. El proceso conllevó la desmovilización de la guerrilla más grande de América Latina, con más de 13.000 miembros.

Otro punto subrayado por todos los participantes en el acto de conmemoración fue el asesinato de líderes sociales y de excombatientes de las FARC, que alcanza este último la cifra de 296. El presidente Duque recordó que "tristemente este ha sido un fenómeno presente en muchos procesos de paz", ya que 25 personas de la guerrilla del M-19 fueron asesinadas, 331 del Ejército Popular de Liberación o 3.589 de las paramilitares Autodefensas Unidas de Colombia (AUC).

Por parte de las extintas FARC habló Rodrigo Londoño, su excomandante. "Insistimos en pedir perdón a las víctimas de nuestras acciones durante el conflicto, la compresión de su dolor crece a diario en nosotros y nos llena de aflicción y de vergüenza", dijo. Londoño, también conocido como Timochenko, renovó el compromiso de la gran mayoría de los hombres y mujeres que se mantienen fieles a los acuerdos de paz tras entregar los fusiles.

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