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Colombia suspendió por seis meses el uso del insecticida Fipronil en algunos cultivos. La medida busca proteger a las abejas, envenenadas por millones con esta molécula vetada en Europa, pero los apicultores demandan acciones más audaces.

La nueva norma, sancionada a comienzos de marzo, "suspende temporalmente el registro de los plaguicidas que tengan como ingrediente activo Fipronil y que sean utilizados en cultivos de aguacate, cítricos, café y pasifloras", explicó a la AFP Sandra Molina, directora del área de insumos agrícolas del estatal Instituto Colombiano Agropecuario (ICA).

El gremio apicultor afirma que para detener "la masacre de abejas" sería necesario retirar la molécula del mercado definitivamente y para todos los cultivos.

Mientras, campesinos del sur de país han empezado a polinizar manualmente sus cultivos ante la escasez de abejas, cruciales para la reproducción de un tercio de las cosechas agrícolas en el mundo, según la Agencia de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO).

En Colombia el Fipronil se usa desde 1993 y hoy está en el mercado en unos 60 productos agrícolas que, según sus registros ante el ICA, pueden ser utilizados en más de 40 cultivos que van desde el algodón hasta la cebolla.

Según el ICA, entre 2016 y 2020 unas 64.000 colmenas murieron por envenenamiento en Colombia. Cada una albergaba alrededor de 50.000 abejas, a veces más. Pruebas de laboratorio realizadas en 42 de estos enjambres mostraron que el 73% tenia rastros de Fipronil.

El químico es altamente tóxico para las abejas. Su uso en cultivos de maíz y girasol -que atraen a estos insectos- fue prohibido en 2013 por la Unión Europea (UE), que también decidió no renovar las licencias para su empleo en otras plantaciones.


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