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El derrumbe parcial de un edificio de varios pisos en la ciudad costera de Surfside, Florida, afectó especialmente a la comunidad judía de la zona, que se muestra unida ante la tragedia, aunque la frustración aumenta por la lenta búsqueda de sobrevivientes.

"Somos una comunidad muy unida", dijo Zalmi Duchman, una mujer de 41 años que vive a pocas cuadras del inmueble del complejo de Champlain Towers que colapsó en la madrugada del jueves.

"Conocemos a muchos integrantes de las familias o parientes que viven en el edificio", dijo a la AFP.

Duchman, que vive en Surfside desde hace 20 años tras criarse cerca de Miami Beach, echó una mano el viernes en un centro comunitario local, ahora punto de reunión para quienes buscan información sobre los 159 desaparecidos tras el siniestro.

"Es imposible esperar algo como esto: te vas a dormir por la noche y luego...", dijo Duchman.

"Obviamente, nos golpeó muy duro, pero todavía hay esperanza. Como judíos, creemos firmemente en los milagros y nunca nos rendimos, con resiliencia, tratando de mantener una actitud positiva en tiempos oscuros", agregó.

En Surfside viven unos 2.500 judíos, cerca de la mitad de la población de la ciudad, y muchos de ellos integran el movimiento jasídico Chabad-Lubavitch, según los medios israelíes.

Pero Duchman dice que ese número seguramente aumentó desde el inicio de la pandemia de coronavirus, además de que varios residentes tuvieron hijos.

En muchos hogares de la zona pueden verse banderas de Israel y Estados Unidos colgando de puertas y ventanas.

"No es suficiente" 

En un balcón, cuelga una pancarta con la leyenda "Surfside Strong" (Surfside Fuerte), frase que a menudo se adopta en Estados Unidos tras una tragedia.

Desde el colapso parcial del edificio, la gente ha donado alimentos, ropa, juguetes y otros suministros en el centro comunitario o en el Shul, el centro judío local.

El Shul es "realmente un pilar de la comunidad", dijo Duchman.

Pero ante la posibilidad de que el número de muertos aumente mucho y la lenta y laboriosa operación de búsqueda y rescate, algunos se sienten ansiosos y frustrados.

"No se está haciendo lo suficiente", dijo Mike Salberg, quien llegó desde Nueva York tras el accidente. Cinco integrantes de su familia, incluyendo sus padres, están desaparecidos.

"Quiero respuestas", dijo a la AFP. "Las familias están marginadas. Nos dicen que tienen las mejores equipos (de rescate) pero que no tienen la habilidad ni la capacidad ... 40 horas después, cuatro muertos".

Dijo esperar que los ingenieros enviados por Israel al lugar puedan incorporarse a las tareas de búsqueda.

"El calor es duro, están atrapados. Ojalá todavía haya esperanza. No hay duda al respecto, hay sobrevivientes", estimó Salberg.

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