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Dionis acaba de frotar con cloro el interior de su Chevrolet del 54. Mientras varios países cierran fronteras por el Covid-19, él se alista para pasear visitantes por una Cuba aún abierta al turismo. Pero no quiere a la pandemia de copiloto.

“Vamos con el carro limpio, recogemos al cliente, al terminar se limpia el carro donde pudo haber contacto, para que al próximo trabajo llegue óptimo y no haya propagación” del virus, explica Dionis Díaz, conductor de 36 años, provisto de una mascarilla. Estos vehículos descapotables son lo primero que los turistas buscan.

En Cuba, donde el turismo es motor económico, hasta ahora son 16 los casos, casi todos importados.