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Por RFI

A principios de mayo, la farmacéutica Moderna presentó los resultados de eficacia de un protocolo de vacunación que incluía una tercera dosis. El jefe de la empresa ha declarado en repetidas ocasiones que considera necesaria una tercera dosis. ¿Qué sentido tendría? ¿Por qué molestarse con una tercera dosis de vacuna cuando las que hay actualmente son muy eficaces con sólo dos inyecciones?

Una vez más, se trata de la duración de la protección. A medida que pasa el tiempo, el número de anticuerpos inducidos por la vacunación disminuye. Dicho esto, no son el único componente de nuestro sistema inmunitario. Las llamadas células B de memoria también desempeñan un papel importante. Como su nombre indica, recuerdan las infecciones pasadas y son capaces de movilizarse muy eficazmente si el patógeno vuelve a llamar a la puerta del organismo.

Por desgracia, en este caso, tardan unos días en entrar en combate. A veces, como en el caso del Sars-CoV-2, esto es demasiado tiempo para prevenir eficazmente la reinfección.

Así que tenemos que encontrar una manera de mantenerlos estimulados. "No se puede esperar a que el virus desencadene esta producción de anticuerpos", explica Jean-Daniel Lelièvre, jefe del departamento de inmunología clínica y enfermedades infecciosas del hospital AP-HP Henri-Mondor de Créteil (suburbios de París). 

"Es la vacuna la que debe elevar su nivel. Además de este efecto sobre los anticuerpos, los linfocitos B de memoria maduran con el tiempo. Se acaba de demostrar que cuando se da una tercera dosis de la vacuna, se elevan los anticuerpos contra la cepa inicial pero también contra las variantes. Entonces no hay necesidad de hacer una vacuna específicamente contra las variantes”, agrega.

Si la tercera dosis puede presentar entonces un interés real, queda por saber qué forma puede adoptar. Los laboratorios presionan, lógicamente, para utilizar el mismo que para las dos primeras inyecciones. Sin embargo, esto no es automático, y se acaba de poner en marcha un ensayo clínico en el Reino Unido para probar la eficacia de una combinación de vacunas.

"A pesar de lo que dicen Moderna y Pfizer, probablemente no tendrán suficientes vacunas para cubrir todo el mundo. Sus vacunas también son más caras", afirma Jean-Daniel Lelièvre. "Si se tiene exactamente la misma eficacia haciendo dos Pfizer y un refuerzo con una vacuna proteica, como imaginamos, se aumentan las posibilidades de tener una vacunación eficaz con cualquier tipo de plataforma”.

Esta estrategia, el ‘refuerzo heterólogo’, también tiene la ventaja de simplificar enormemente la logística de la campaña de vacunación al multiplicar las posibilidades. También puede ser más eficaz que la llamada vacunación homóloga, en la que se utiliza el mismo producto para cada inyección.

"Por ejemplo, utilizamos refuerzos heterólogos para ciertas vacunas, como la neumocócica. Utilizamos dos vacunas diferentes para la primera inyección y el refuerzo. Son cosas conocidas y utilizadas", explica Jean-Daniel Lelièvre.

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