Escucha esta nota aquí

Santiago, la capital de Chile, una de las más contaminadas de América Latina, registró en 2020 la mejor calidad del aire desde que se tienen registros gracias a la cuarentena y las restricciones para enfrentar la pandemia, informó el Gobierno.

El Ministerio del Medio Ambiente de Chile presentó este martes el informe Gestión de Episodios Críticos de la Calidad del Aire en la región Metropolitana, a la que pertenece la capital chilena, en la que viven 7,1 de los 18 millones de habitantes del país.

Junto a Ciudad de México, Santiago es una de las capitales con mayor contaminación del aire en América Latina. 

"Este 2020 ha sido el mejor año en la calidad del aire en la región Metropolitana desde que tenemos registro", indicó a la prensa la ministra de Medio Ambiente, Carolina Schmidt.

Entre los factores que explican la menor polución "está la cuarentena, que nos ha significado una baja histórica en los niveles y presencia de materiales contaminantes", agregó Schmidt.

Debido a las restricciones de movimientos decretadas para enfrentar el avance del coronavirus, que significó una cuarentena total de la región Metropolitana a partir del 15 de mayo, se redujo el tráfico vehicular y las faenas industriales de las afueras de la ciudad.

Hasta hoy, menos de la mitad de la población de Santiago se mantiene bajo cuarentena, mientras desde hace un mes algunos barrios comenzaron a ser desconfinados.

Los óxidos de nitrógeno (NOx), que agrupan a diferentes compuestos químicos originados en la combustión a altas temperaturas, fueron los contaminantes que experimentaron la mayor caída, un 45% menos que en 2019, según la ministra.

Esto significó la reducción en materiales particulados de la clase MP2,5 y MP10, partículas contaminantes diminutas suspendidas en el aire como polvo, cenizas, hollín, partículas metálicas, cemento o polen; que pueden ser respirables por el ser humano y que, en el caso de los óxidos de nitrógeno, son seriamente perjudiciales para la salud.
La mala calidad del aire es responsable indirecta de cerca de 3.700 muertes al año en Chile. La geografía de Santiago, enclavada entre cerros y la cordillera de los Andes, provoca una acumulación de la polución, sobre todo en invierno.