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Un informe parlamentario británico denunció esta semana - como lo hacen desde hace años las organizaciones anticorrupción - la tolerancia del gobierno con las grandes fortunas rusas, de origen a menudo dudoso, que compran influencia en las altas esferas.

"El Reino Unido alberga miles de millones de libras de fortunas sospechosas rusas" afirma a la AFP Ben Cowdock, experto de Transparency International, y agrega que al menos 1.000 millones de fondos dudosos rusos fueron invertidos en el inmobiliario de lujo, sobre todo en Londres.

Para Pete Duncan, profesor especialista de Rusia en la universidad londinense UCL, son "centenares de miles de millones de libras" las que salieron de Rusia desde las privatizaciones salvajes de los años 90 para ser invertidas en Londres.

El informe del Comité parlamentario de inteligencia (ISC) publicado el martes fustiga lo que califica de complacencia del gobierno británico ante el origen de las monumentales sumas de dinero invertidas en el sector inmobiliario, escuelas de élite e instituciones culturales prestigiosas. 

Denuncia también las enormes donaciones a políticos, especialmente conservadores, o suministrados a firmas de abogados o de relaciones públicas para lograr acceder a las más altas esferas del país o comprar prestigio.

"La influencia rusa en el Reino Unido es la +nueva normalidad+", destaca el informe, y subraya que "muchos rusos con relaciones muy cercanas" al presidente ruso Vladimir Putin están muy integrados en el medio de los negocios y la sociedad británicos, en particular en "Londongrado", como se le dice a veces a la capital y a su importante comunidad rusa.

Aunque los diputados no dan nombres y admiten que es difícil hallar pruebas irrefutables de interferencias rusas en la campaña para el referéndum del Brexit o el de la independencia de Escocia de 2014, consideran que el gobierno ha "evitado" investigar.

"Ricos donadores rusos relacionados con Putin participan con frecuencia en actos de recolección de fondos y se relacionan con personalidades influyentes" británicas, subraya Ben Cowdock.

El "lavamatic" de dinero sucio en Londres fue revelado con el escándalo del Deutsche Bank sobre las "transacciones espejo" entre las filiales de Moscú y Londres del banco alemán, que servían para lavar fondos por medio de transacciones compensadas a ambos lados y que circulaban por los paraísos fiscales.

Cowdock recuerda que el gobierno británico "prometió en 2016 un registro de los verdaderos propietarios" de residencias lujosas, con frecuencia adquiridas por empresas pantalla, "algo que se puede hacer rápido", pero no ha tenido grandes resultados.

Según Pete Duncan, los organismos británicos de lucha contra la criminalidad requieren más medios para procesar a los oligarcas que se pagan los mejores abogados londinenses.

"Amnesia" 

El diputado laborista Chris Bryant afirma por su parte que la embajada rusa trató de hacerlo destituir del puesto de presidente de la comisión parlamentaria sobre Rusia porque no era muy favorable al Kremlin.

Según él, los conservadores dejaron ingresar al país "un flujo masivo de dinero sucio", parte del cual "irrigó al partido Tory" desde 2010. 

De ahí, afirmó en un artículo en el Guardian el año pasado, la "amnesia" frente a los años de esfuerzos rusos para "fragilizar a nuestro sistema político".

El exespía británico Christopher Steele, autor de un estudio sobre las presuntas relaciones del presidente estadounidnse Donald Trump con Rusia, subrayó, al testimoniar ante el ISC, que "la élite rusa logró crear un poderoso grupo de interés en Gran Bretaña, con gastos suntuosos e inversiones", y reveló que el Kremlin "tiene un interés casi obsesivo por el Reino Unido".

Ben Cowdock y Pete Duncan citan a dos de los más importantes donantes al partido conservador: Liubov Tchernujin, esposa de un exministro de Vladimir Putin, o Alexander Temerko, exdirigente de una sociedad que fabricaba armas para el ejército ruso, ahora crítico del presidente ruso.

Donaciones "registradas legalmente" y que emanan de ciudadanos británicos, subraya el expresidente del partido tory Brandon Lewis, quien dice que "su partido no acepta donaciones de extranjeros".

Aunque el Reino Unido dispone de un arsenal legislativo completo para luchar contra el lavado de dinero, no es aplicado con rigor, se lamentan Ben Cowdock y Pete Duncan.

Las agencias inmobiliarias, gabinetes jurídicos o de relaciones públicas u otros "facilitadores" cierran con frecuencia los ojos ante el origen de las fortunas rusas cuando su responsabilidad es verificar.