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Por RFI

El cielo de Tel Aviv se iluminó el pasado 11 de mayo por la guerra de misiles, entre los cohetes lanzados desde la Franja de Gaza y los proyectiles lanzados por la Cúpula de Hierro israelí que los interceptaban en el aire. Evitar una escalada mayor del conflicto podría depender del éxito del sistema de escudo antimisiles, según informa el semanario inglés The Economist.

En la escalada de violencia en Oriente Medio, que hasta el momento dejó al menos 83 palestinos muertos por los bombardeos israelíes en Gaza, la batalla de los misiles puede ser crucial para evitar que el conflicto empeore, incluyendo una invasión israelí a la Franja de Gaza, según informa el semanario inglés The Economist.

Desde el lunes 11 de mayo por la noche los grupos palestinos de Gaza dispararon más de 1.000 cohetes hacia Israel, informó el portavoz del ejército israelí, Jonathan Conricus. Los cohetes palestinos causaron la muerte de cinco personas y decenas de heridos en Israel (balance del miércoles 12 de mayo), según la policía y los servicios de socorros.

La Cupula de Hierro, cómo se conoce al sistema de escudo antimisiles israelí, interceptó la mayoría de los cohetes lanzados desde Gaza. Las fuerzas armadas israelíes afirman que la tasa de interceptación es del 90-95%.

¿Cómo funciona?

El sistema, desarrollado por Rafael, un contratista de defensa israelí, con una importante ayuda financiera de Estados Unidos, utiliza un radar, así como otros sensores, para detectar el lanzamiento de cohetes, explica The Economist. Sus sistemas informáticos trazan la trayectoria de los cohetes y determinan si se dirigen a una zona urbanizada y se lanzan los misiles interceptores "Tamir" para derribar, explotando junto a ellos, los que son considerados como una amenaza. La primera vez que fue utilizado fue en abril de 2011 contra un cohete también lanzado desde Gaza.

Si bien la Cúpula de Hierro demostró que funciona, el sistema tiene limitaciones, advierte The Economist. Una de ellas es la económica, porque cada misil interceptor Tamir, le cuesta a Israel alrededor de 40.000 dólares. Mientras que los cohetes lanzados desde Gaza son relativamente rudimentarios y de bajo costo, producidos a partir de tuberías metálicas de riego, en talleres de la Franja. Si bien las autoridades israelíes está buscando bajar los costos de producción de los Tamir, gracias a un acuerdo reciente con la constructora de armas Raytheon, el costo de sus misiles interceptores será varias veces superior al de los cohetes que intenta destruir, explica el semanario inglés.

Sobre todo considerando que, según los servicios de inteligencia israelíes, en la Franja de Gaza hay alrededor de 13.000 cohetes, entre los que tienen Hamas y la Yihad Islámica Palestina. En los últimos dos días se calcula que un 10% de este inventario fue lanzado hacia Israel.

En los últimos años Tel Aviv también acumuló un gran número de Tamir, pero, si bien las cifra exacta es clasificada, The Economist recuerda que durante los últimos enfrentamientos de importancia entre Israel y Gaza en 2014, que duraron 51 días, el inventario de misiles interceptores de la Cúpula de Hierro, casi se agotó.

Otra limitación del sistema es que cubre un área limitada, estimada en unos 100-150 kilómetros cuadrados. En la práctica esto significa que las autoridades israelíes tiene que decidir dónde enviar las baterías móviles de la Cúpula de Hierro, entre, por ejemplo, proteger áreas urbanas o sitios militares. Una de las tácticas ejecutadas por los palestinos es cambiar la dirección de los lanzamientos de cohetes, dificultando la defensa del sistema de escudo antimisiles.

"La principal ventaja estratégica de la Cúpula de Hierro es que, al reducir significativamente las víctimas civiles israelíes, permite a los dirigentes políticos hacer una pausa antes de comprometerse con una guerra total", dice un general israelí a The Economist. "No hay un arma perfecta para evitar todas las bajas", añade. "Para eso se necesita la paz".

Con The Economist y AFP.

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