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"Es una historia con la que me identifico" declara el líder de Depeche Mode, Dave Gahan, a la AFP para describir su último disco "Imposter" (Impostor), lleno de versiones interpretadas junto a su grupo alternativo, Soulsavers.

El título puede sorprender, pero no a una estrella del rock que vivió como tantos otros una adolescencia difícil, y que luego probó las mieles del triunfo, y también las hieles de la droga y el alcohol.

Impostor porque "siempre me vi así, incluso antes de dedicarme a la música. Cuando era adolescentes quería formar parte de algo, ser aceptado", explica Gahan en París, donde dio un concierto con los Soulsavers.

Cuando se unió a Depeche Mode, Gahan también se sentía desplazado, confiesa. Durante años se limitó a interpretar las canciones del cerebro del grupo,  Martin Gore. Le costó pero al cabo de un tiempo acabó por escribir sus propias composiciones.

"Todos tenemos esa inseguridad" explica también a la AFP Rich Machin, arquitecto de los Soulsavers y productor del álbum, al lado del cantante en un hotel parisino. 

"Todos nos decimos en algún momento 'no debería estar aquí, no me lo merezco', como cuando tienes la oportunidad de tocar con músicos increíbles", añade el instrumentista, embutido en unos tejanos negros y botas blancas.

Difícil recorrido 

Para "Imposter", Gahan y Machin toman estándars, desde Neil Young a Nina Simone, y obras de artistas mucho menos conocidos, como Cat Power o Mark Lanegan.  

Es un álbum crepuscular, el espejo de una vida de adicciones y problemas, antes de llegar al umbral de los 60 años, que Gahan cumplirá en 2022.

El disco está ilustrado con un silueta que avanza en un pasillo, la luz a su espalda, la penumbra delante. Una puesta en escena que recuerda "The Dark End of the Street" que popularizó Aretha Franklin.

"Habla de alguien insatisfecho donde está. Forma parte de mi, tengo una personalidad adictiva pero trabajo duro para vivir el presente, en estos momentos [tras acabar con las drogas y el alcohol]", añade Gahan, vestido elegantemente con traje negro.  

"Shut Me Down", una canción de Rowland S. Howard (guitarrista de Birthday Party, primera formación de Nick Cave) evoca todas las personas queridas a las que uno pudo herir en el pasado.

"Este disco llegó, como sucede a menudo, por accidente, pero una vez acabado, reveló muchas cosas", aseguró.

"Hay que arriesgarse si quieres cambiar", enfatiza el cantante.

"Cambiar esos comportamientos que crees que son soluciones, como la droga, el alcohol, las relaciones amorosas, que solo son temporales, porque me doy cuenta de que la música ha sido la única constante en mi vida", confía.

 Homenaje a los demás 

"Imposter" acaba con una canción que suena a reconciliación, "Always On My Mind", una de las interpretaciones más rotundas de Elvis Presley. 

Gahan dice contar con una vida serena, con una familia recompuesta y ahora con los Soulsavers, un grupo alternativo con diez músicos. Una familia elegida, con la que grabó en los reputados estudios Shangri-La, en Malibú. 

"Lo más importante que he aprendido en 40 años de carrera es que hay que saber capturar el momento en estudio. Y eso fue lo que pasó", explica Dave Gahan. "Cada día me pellizcaba, cada mañana me decía '¿será hoy que todo se va a estropear?', pero no".

Fue en los estudios Shangri-La que el cantante country Johnny Cash versioneó "Personal Jesus", quizás el título más conocido de Depeche Mode. Esta vez toca devolver el favor y rendir homenaje a los demás.

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