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Khaby Lame tiene más de 66 millones de seguidores en TikTok, una marca casi récord para cualquier influencer de las redes sociales, y que puede tomar años en conseguirla; a él, por el contrario, le llevó un año en llegar. La simpleza de los videos, sus gestos faciales y la simpatía con que los hace lo catapultaron a la cima de la plataforma.

Y aunque no llegó ahí de casualidad, el joven de 21 años pasó por un momento de tristeza en los primeros meses de pandemia. Debido al confinamiento interpuesto por los gobiernos de todos los países para contener los contagios por coronavirus, Lame perdió su empleo como obrero en la ciudad de Chivasso, en Italia. Esto lo obligó a volver a la casa de sus padres e ideó el magnífico plan para dedicarse de lleno a su canal, donde venía subiendo videos familiares.

Así, comenzó a generar material que se caracterizaba por su simpleza en las tareas diarias y los comparaba con otros videos relativamente complicados de influencers y que tienden a ser 'absurdos', que dejan a la vista lo absurdo que parece hasta la vida misma. Él, en cambio, no hace una superproducción del material: simplemente toma un video muy armado y hace la misma acción solo con el elemento principal. Al final de sus insólitos videos, el tiktoker suele agregarle el típico movimiento extendiendo los brazos como diciendo: voilà.

Cuando vio que sus publicaciones eran cada vez más vistas, se enfocó en su nueva carrera y aprovechó para sumar a algunos famosos, que le daban cierto plus a su material. El exfutbolista Alessandro Del Piero y el brasileño Arthur Melo, de la Juventus, fueron algunos de sus invitados en las producciones, según el diario La Nación, de Argentina.

Sus exitosos videos hoy tienen millones de vistas y comentarios, a los que también se sumó el fundador de Facebook, Mark Zuckerberg, quien le ha llegado a poner un pulgar para arriba a las parodias virtuales del joven.

Lame es un inmigrante senegalés, que si bien llegó a Italia cuando tenía un año de edad, nunca pudo acceder a la ciudadanía de ese país por una ley que establece que solo aquellas personas nacidas, hijos o hijas de padre o de madre ciudadanos o que hayan nacido en ese territorio pueden obtenerla. Él mismo reveló su situación legal en Italia y minimizó el hecho de que esto le impida tener una vida normal: “Sinceramente, no necesito un papel para definirme como italiano. Nunca tuve problemas al menos hasta ahora”, dijo al New York Times.

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