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Nueva Delhi se despertó el domingo bajo una densa nube de contaminación, generada por los petardos y fuegos artificiales de la víspera con motivo de la fiesta de Diwali, que hizo todavía más irrespirable el aire en la capital india.

La justicia había prohibido los petardos y los fuegos artificiales para la Diwali, o fiesta de las Luces, la celebración hindú más importante del año, alegando que la población ya se veía confrontada a la crisis de covid-19 y a la contaminación del aire en la megalópolis.

"La calidad general del aire está en la categoría 'grave" esta mañana", anunció el servicio público SAFAR (System of Air Quality Weather Forecasting and Research).

Pero añadió que el viento estaba soplando en la capital, lo que debería ayudar a limpiar la atmósfera, y también las "precipitaciones aisladas" más tarde contribuirían a ello.

Cuando llega el invierno boreal, una densa capa de contaminación cubre Nueva Delhi y sus 20 millones de habitantes, debido a una mezcla de humos procedentes de las quemas agrícolas, las emisiones de los coches y los gases industriales, que queda estancada encima de la ciudad por las temperaturas más bajas y el poco viento que sopla.

El sistema sanitario de la ciudad ya está sometido a una enorme presión a raíz de la pandemia, una situación que puede agravarse con la contaminación. Sobre todo porque Nueva Delhi está registrando un aumento de nuevos casos de coronavirus: el sábado se contabilizaron 7.340 nuevos contagios.

India es el segundo país en el mundo en número de contagios, por detrás de Estados Unidos, con más de 8,3 millones de casos.