Escucha esta nota aquí

Dos grupos de defensa de los derechos humanos denunciarán el martes en la ONU la detención "arbitraria" en Arabia Saudita de un príncipe filántropo, con vistas a reforzar la presión internacional para su liberación, según un documento al que tuvo acceso la AFP.

Salmán bin Abdel Aziz, de 37 años, fue detenido en enero de 2018 con su padre. Este príncipe de baja categoría no parecía representar, según sus partidarios, una amenaza para el heredero del trono, el poderoso Mohamed bin Salmán (MBS).

El príncipe Salmán, que estudió en la Universidad de la Sorbonne de París, estuvo detenido alrededor de un año en la cárcel de alta seguridad de Al Hai'r, cerca de Riad, y luego en una residencia vigilada de la capital, según su entorno.

Tras una campaña de presión estadounidense y de varios llamados de políticos europeos para su liberación, fue transferido a otro lugar de detención, antes de volver dos meses más tarde a la residencia de Riad, según la misma fuente.

Para aumentar la presión sobre este caso, las organizaciones ALQST, con sede en Londres, y el MENA Rights Group, en Ginebra, se disponen a presentar el martes una denuncia conjunta ante el Grupo de Trabajo de la ONU sobre la Detención Arbitraria, en Ginebra.

"El príncipe Salmán y su padre están detenidos desde hace más de dos años y medio sin ninguna inculpación", declaró a la AFP Ines Osman, directora de MENA Rights Grou. "Su detención no tiene ninguna base legal", agregó.

Las autoridades sauditas no han respondido a la demanda de la AFP para una reacción sobre este caso.

- "Golpe sucio" -

Tras examinar la queja, el grupo de trabajo de la ONU emitirá una "opinión" en los próximos meses, pero el gobierno saudita no está obligado a responder.

Salmán bin Abdel Aziz figura entre los 11 príncipes detenidos tras haber organizado lo que el fiscal general de Arabia Saudita estableció como una sentada en un palacio real de Riad para exigir que el Estado siguiera pagando sus facturas de electricidad y agua.

Los príncipes "rechazaron irse" y fueron encarcelados en la prisión de Al-Hai'r por "haber alterado la paz y el orden", declaró entonces el fiscal general.

Para una persona cercana al príncipe Salmán, se trató de un "golpe sucio político" y, según explicó a la AFP, al príncipe no le importaban los gastos de los servicios públicos.

Según ALQST, "algunas de las personas presentes fueron acusadas de participar en reuniones y pactos para deponer al príncipe heredero, y de compartir estas ideas con personas en el extranjero, esperando que les ayudarían".

El padre del príncipe Salmán fue detenido en su domicilio al día siguiente del arresto de su hijo por haber "hablado por teléfono con personas en Europa", entre ellas un abogado en París, de acuerdo con ALQST.

Según algunos observadores, lo que pudo indignar a la corte real fue un encuentro entre el príncipe Salmán y el influyente miembro demócrata del Congreso Adam Schiff, antes de las elecciones estadounidenses de 2016.

Schiff es un crítico del presidente Donald Trump, ferviente defensor del príncipe heredero saudita.

Allegados del príncipe Salmán, conocido por sus actividades filantrópicas, aseguran que en esa reunión no se abordó "nada político".

La detención del príncipe Salmán y de su padre se inscribe en una campaña de represión llevada a cabo por el príncipe heredero, que no sólo va dirigida contra sus posibles rivales sino que afecta a personas que, en principio, no eran una amenaza para el poder.