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Dos años después de unas elecciones presidenciales, que llevaron a Jair Bolsonaro al poder y con la pandemia de coronavirus como telón de fondo, los brasileños favorecieron a representantes de la política tradicional en los comicios para alcaldes y concejales de 5.569 municipios.

En San Pablo, el mayor colegio electoral, con 95% del escrutinio, el alcalde Bruno Covas (PSDB, centro) cosechó 32,58% de los votos y se medirá en una segunda vuelta con el líder del movimiento de Trabajadores sin Techo (MTST), Guilherme Boulos (20,33%), del Partido Socialismo y Libertad (PSOL).

“Vencimos a Bolsonaro y su proyecto de atraso de odio y de mentira”, celebró el candidato del Partido Socialista.

Bolsonaro eliminó en redes sociales su apoyo a algunos candidatos a alcaldes y concejales, al mismo tiempo que las encuestas a pie de urna se publicaban vaticinando su estrepitoso fracaso

El candidato favorito de Bolsonaro en Río de Janeiro, el actual alcalde y ex obispo evangélico Marcello Crivella, sí alcanzó el segundo puesto en las elecciones lo que le permitirá a finales de este mes tener la opción de repetir legislatura, si los cariocas le eligen en segunda vuelta. Pero llega muy por debajo de Eduardo Paesn que ya fue alcalde durante los Juegos Olímpicos en la ciudad.

De confirmarse en la segunda vuelta el claro triunfo del centro derecha en Brasil, estas elecciones podrían suponer el inicio del fin de la fuerte polarización que vive el país desde hace más de 4 años.

El resultado en las capitales también deja en evidencia la dificultad de los partidos de izquierda para formar alianzas, al mismo tiempo que refleja el avance de fuerzas progresistas como el PSOL y el Partido Comunista do Brasil (PCdoB) minando la hegemonía del Partido de los Trabajadores (PT), del expresidente Luiz Inácio Lula da Silva.

Tomado de RFI