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Por RFI

La vacunación contra la Covid-19 en Venezuela se desarrolla de manera azarosa y sin certezas. Desde hace varios meses, el Gobierno de Nicolás Maduro ha inmunizado al personal de salud, los funcionarios, los diputados y amigos del poder, sin importar edades.

En junio, los ancianos están siendo convocados mediante mensajes de texto en teléfonos móviles para ser inmunizados.

Se trata de una selección aleatoria de quienes están inscritos en el Sistema Patria, una plataforma oficial creada en 2017 a través de la cual se pagan pensiones, se asignan bonos de dinero y se controla el consumo de gasolina. Ante denuncias de discriminación política, se ha activado un registro aparte a través del Ministerio de Salud, aunque la prioridad es para los primeros.

El Gobierno de Maduro no ha publicado formalmente un plan de vacunación nacional. Un documento filtrado confirma que se desarrollará en 77 lugares en todo el país, y con una aplicación diaria estimada de hasta 1.000 dosis.

En los sitios de vacunación se han generado sin embargo largas filas de quienes se acercan espontáneamente y sin ser convocados, por temor a que las dosis se acaben antes de ser llamados y porque han sido atendidos, aunque luego de esperar por varias horas.

Con las 2.730.000 dosis de vacunas que ha recibido el país hasta la fecha, de las vacunas rusa Sputnik V y china Sinovac, se pueden inmunizar solo a  1.365.000 personas, el 6,2% de la meta oficial para 2021.

El Gobierno espera que el mecanismo Covax provea al país de la vacuna Johnson & Johnson a partir de julio, luego de rechazar la AstraZeneca que pudo haber sido entregada desde abril pasado.

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