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En su mensaje con motivo del Día Mundial del Refugiado, que se celebra este sábado 20 de junio, el secretario general de las Naciones Unidas (ONU), António Guterres, encomió a las naciones y comunidades que acogen a personas refugiadas o desplazadas internamente, y que a menudo lo hacen en medio de sus propios desafíos económicos y de seguridad.

A esos países debemos agradecerles, apoyarlos e invertir en ellos”, dijo.

Guterres también recordó a todos los países que es su responsabilidad dar protección a los casi 80 millones de personas que han sido obligadas a huir de sus casas y comunidades para salvar sus vidas y buscar seguridad. Esas personas generalmente vivían en zonas de conflicto o sufrieron persecución o el efecto de otras crisis.

El desplazamiento mundial de población alcanzó 79,5 millones de personas en 2019, diez millones de las cuales fueron erradicadas solo el año pasado.

La cifra, reportada por la Agencia de las Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur), establece un récord, después de varios años de aumento constante.

“En el Día Mundial del Refugiado nos comprometemos a hacer todo lo que esté en nuestras manos para ponerle fin a los conflictos y la persecución que ocasionan estos números tan desastrosos”, apuntó Guterres.

Desde la Oficina de la Secretaría General de la Organización de Estados Americanos (OEA) para la crisis de migrantes y refugiados venezolanos, conmemoraron en la víspera el Día del Refugiado, en un foro virtual, donde estuvieron cuatro desplazados, narrando sus testimonios de migración forzosa, y también participó el artista venezolano Jorge Glem, oriundo de Cumaná y ganador del premio Grammy, en homenaje a los 5,1 millones de venezolanos desplazados.

Pandemia

Las condiciones de vida en los campos de refugiados son muy difíciles por el hacinamiento. A veces también se les dificulta el acceso a agua potable y a medidas necesarias para protegerse del virus. Asimismo, la precaria asistencia sanitaria provoca que la salud de los migrantes que viven en esos lugares se vea afectada y los convierta en personas de riesgo ante Covid-19.

Según la ONU, los refugiados y desplazados se encuentran entre los grupos demográficos más vulnerables al impacto de la pandemia del coronavirus; sin embargo, muchos se han sumado a la primera línea de respuesta al Covid-19.

“Desde los campamentos en Bangladesh hasta los hospitales en Europa, los refugiados trabajan como enfermeros, doctores, científicos y maestros, además de desempeñar otras funciones esenciales, protegiéndose ellos mismos y retribuyendo parte de lo que han recibido de las comunidades que los acogen”, subrayó Guterres, al tiempo que aplaudió su labor.

“Este Día Mundial del Refugiado agradecemos a esas personas su capacidad y determinación para reconstruir sus vidas y ayudar a mejorar a quienes les rodean”, añadió.

Guterres urgió a los gobiernos recientemente a garantizar que “la población en movimiento” sea incluida en la respuesta y recuperación de la pandemia.

Bolivia, país para venezolanos

David Smolansky, coordinador de la OEA para la crisis de migrantes venezolanos, estuvo en  Bolivia hace unos meses, justo cuando empezaba la pandemia; vino para coordinar acciones y compartir con los migrantes.

Como resultado de esa visita y de reuniones con autoridades bolivianas, Smolansky presentó un estudio, especificaba que, a pesar de que en Bolivia aún no existe un registro oficial de venezolanos, las estimaciones de la sociedad civil

calculan 10.000 migrantes

y refugiados venezolanos hasta la fecha (60% hombres y 40% mujeres), "que estuvieron invisibilizados por década y media por motivos políticos", enfatizó.


Smolanzky destacó que el Gobierno de transición en Bolivia de Jeanine Áñez ha generado un cambio y un nuevo enfoque hacia la inmigración venezolana, centrado en la flexibilización y en una perspectiva más humana.