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Disfrazados de policías con camionetas falsas y sin disparos, víctimas ni detenidos: en solo dos minutos y medio, una cuadrilla perpetró uno de los más sonados robos de la historia de Brasil, con un botín de 718 kilos de oro y metales preciosos valorado en 29,2 millones de dólares.

La acción, grabada en video por las cámaras de seguridad, ocurrió el jueves en la terminal de cargas del aeropuerto internacional de Guarulhos, en San Pablo.

Ayer, la Policía Civil seguía buscando respuestas. Y a los ladrones.

“La empresa transportadora de valores tenía tres camiones haciendo la escolta, pero estamos tratando de entender esa operación dentro del aeropuerto, cómo funcionó, dónde estuvo el fallo”, declaró el comisario Joao Carlos Miguel Hueb, del Departamento Estatal de Investigaciones Criminales. “Eran nueve o diez los que participaron en toda la operación (...). Estaban bien organizados.

Con toda seguridad, no fue su primer robo”, agregó. Hacia las dos y media de la tarde, llegaron a la terminal dos camionetas negras con adhesivos dorados para imitar los carros de la Policía Federal (PF) y una de ellas ingresó en el galpón.

Del vehículo bajaron varios hombres encapuchados y armados con fusiles, vestidos con trajes negros e insignias similares a los de la PF.

Llevaban un rehén, un funcionario de la terminal que fue interceptado el miércoles con una ambulancia falsa mientras conducía y fue retenido junto a seis parientes -incluidos cuatro niños- en su casa para obtener información privilegiada sobre el lugar del asalto.

Los atracadores ordenaron a los empleados colocar la carga en la caja de la camioneta con una má- quina elevadora y otros paquetes de menor porte en la cabina del vehículo. Salieron sin problemas, abandonaron los vehículos en un depósito de construcción y liberaron a los rehenes.

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Los metales estaban en 31 maletas, que iban a ser despachadas a Nueva York y a Toronto (Canadá), según la Agencia Brasil (el jueves se informó que los destinos serían EEUU y Suiza).

La Policía Civil, que ayer encontró otros dos vehículos usados en en la fuga, valoró el botín en 110,2 millones de reales (29,2 millones de dólares). Todavía no transcendió el nombre de los propietarios de la carga. Según la prensa local, la empresa aseguradora estaría ofreciendo 150.000 reales de recompensa por informaciones.

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