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El presidente estadounidense Donald Trump apuesta a neutralizar a China en, al menos, siete frentes a escala global, priorizando la “guerra comercial” para frenar la economía del dragón rojo. Asia, América Latina y África ya son tres territorios clave para veladas “batallas de posiciones” que están reconfigurando el nuevo orden internacional.

Trump llegó a la Casa Blanca empujado por el frenético deseo de cambiar la política exterior de Estados Unidos, pero en Asia ha seguido la línea de sus antecesores con un objetivo principal: ganar a China el pulso por la supremacía regional.

Fue Barack Obama (2009-2017) quien decidió que, después de las costosas guerras de Irak y Afganistán, era hora de que EEUU invirtiera en Asia, una región económicamente emergente.

Trump aceptó esa premisa y continuó con las políticas de Obama a nivel estratégico y militar, pero le ha dado su propio toque: ha priorizado las relaciones personales con diferentes líderes, como el norcoreano Kim Jong-un, y ha rechazado los pactos comerciales multilaterales.

El secretario de Estado de EEUU, Mike Pompeo, se dirigió esta semana en Bangkok a sus homólogos de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN) y arrojó un poco más de luz sobre la relación de Trump con Asia o con el “Indopacífico”, idea con la que la Administración ha conferido una mayor importancia estratégica a la India.

Pero no son menores los avances en América Latina y África donde Pekín ha incrementado su presencia comercial, política y militar.

Estas son las siete claves de la estrategia de Donald Trump para neutralizar a China en el nuevo orden internacional:

 

1. Pekín, un “enemigo-amigo”

Donald Trump califica de “amigo” al presidente de China, Xi Jinping, pero los dos países tienen abiertos un sinfín de conflictos: la guerra comercial, el conflicto en torno al Mar de China Meridional y la venta de armas por parte de Washington a Taiwán, que Pekín considera parte de su territorio.

Y a esto hay que sumar la desconfianza entre las dos potencias en torno a Corea del Norte, aliado de China, así como las restricciones que Trump ha impuesto a la firma china Huawei al considerar que se encuentra al servicio del Gobierno chino para labores de espionaje, algo que Pekín niega.

En la reunión de ASEAN, Pompeo alertó de la “coacción” de Pekín en el Mar de China Meridional, región rica en recursos naturales y que el gigante asiático se disputa con Taiwán, Brunéi, Filipinas, Malasia y Vietnam.

La reactivación de la guerra comercial a través de la imposición de nuevas sanciones comerciales contra China muestra que Trump no está dispuesto a bajar la guardia ante de neutralizar a China.

La reducción de la tasa de interés en Estados Unidos pareció insuficiente para enfrentar la caída del yuan que hizo tambalear los mercados y preanuncia una “guerra de divisas” de consecuencias impredecibles. Trump ha reclamado al Banco Central de Estados Unidos, la FED, que disminuya, incluso, un punto la tasa de interés para mejorar la competitividad y enfrentar la baja en los precios de los productos chinos.

 

2. América Latina es clave

El Gobierno de Trump intenta contener a China y Rusia en América Latina, a la que considera su área estratégica más próxima. Cuba, Venezuela y Bolivia han apostado por una alianza política y militar con Rusia. Pero la mayor preocupación para Washington es la creciente presencia de China en América Latina, donde las inversiones y la deuda con China se han expandido de forma vertiginosa en Brasil, Argentina, Venezuela, Ecuador, Perú y Bolivia. La política de contención apunta a incrementar las inversiones en la región y fortalecer el denominado Grupo de Lima para acorralar a Nicolás Maduro en Venezuela, principal alfil de Rusia y China en la región.

 

3. África, el nuevo escenario

China ha apostado fuerte por incrementar su presencia en África. La voluntad de China de proyectar su modelo de liderazgo global tiene en una de sus máximas prioridades el continente africano.

Tras años de creciente cooperación económica fijada en la obtención de recursos naturales, Pekín centra actualmente sus esfuerzos en reforzar los lazos militares y financiar una explosión de proyectos de infraestructura en la región en el marco de su proyecto de bandera, la Nueva Ruta de la Seda.

Cimentar esta relación y proteger sus intereses en el terreno son los principales objetivos de la nueva gira del presidente Xi Jinping por África, un viaje que contrasta con la desidia mostrada por Estados Unidos hacia el continente y la progresiva pérdida de influencia de Europa.

 

4. Salir del TPP

El mayor cambio que Trump ha hecho a la política de Washington hacia Asia tiene que ver con el comercio: el mandatario ha priorizado los tratados bilaterales y ha excluido a Estados Unidos de cualquier intento de integración económica regional, como el Acuerdo de Asociación Transpacífico (TPP).

Solo tres días después de llegar a la Casa Blanca, el 23 de enero de 2017, Trump retiró a su país del TPP, negociado por el Gobierno de Obama con el objetivo de contrarrestar a China.

En opinión de Brian Harding, que dirigió la estrategia del Pentágono hacia Asia entre 2009 y 2013, la salida de EE.UU. del TPP ha supuesto una oportunidad para China en el área comercial.

“En la región existe preocupación sobre la fiabilidad de EE.UU. La personalidad de Trump no puede separarse de las políticas de la Administración. En realidad, hay una falta de predictibilidad que ocasiona malestar en el sudeste de Asia”, valoró Harding.

 

5. Reconquistar Pionyang

Otro de los grandes cambios de Trump hacia Asia tiene que ver con Corea del Norte. Desde el final del Gobierno de George W. Bush (2001- 2009), la política de Washington hacia Pionyang se ha basado en sanciones para aislar económicamente al régimen y forzarlo a acabar con su programa nuclear.

Al principio, además de las sanciones, Trump llegó a amenazar a Pionyang con “fuego y furia” si seguía con el lanzamiento de misiles. Luego, Trump y Kim iniciaron una negociación que no ha dado grandes frutos, pero ha deleitado a las cámaras de televisión: ambos protagonizaron en junio de 2018 la primera cumbre en la historia entre líderes de EE.UU. y Corea del Norte y, un año después, el presidente estadounidense se convirtió en el primero en pisar suelo norcoreano. En un mitin en septiembre de 2018, Trump resumió el cambio en la relación con Kim de esta manera: “Yo estaba siendo muy duro y él también (...) Y luego nos enamoramos”.

 

6. Apuesta por la India

Obama, nacido en Hawái, se definió como el “primer presidente estadounidense del Pacífico”, en un intento por mostrar a Asia que una “nueva era” había llegado en su relación con EE.UU.

Partiendo del camino iniciado por Obama, Trump ha proclamado que su objetivo es lograr una región del Indopacífico “libre y abierta”: una idea de Asia que otorga una posición central a la India y da una mayor importancia a Australia e Indonesia, en un intento por contener a China.

Y ese concepto, además, destaca las ideas de “libertad de coerción, respeto a la soberanía y mercados libres”, resumió a Efe Josh Kurlantzick, experto en Asia.

En la práctica, esta idea ha dado más peso a la India, país que lideró la creación de Movimiento de Países No Alineados y siempre ha tratado de mantener una relación equilibrada con Moscú y Washington.

 

7. Estabilizar Afganistán

EE.UU. se encuentra enfrascado en un proceso de negociación con los talibanes afganos para poner fin a casi dos décadas de conflicto armado en el país asiático.

Trump ya está pensando en el día de después y en la forma de estabilizar Afganistán. Por eso, EE.UU. está intentando que India juegue un mayor papel en el desarrollo de esa nación, a la que ha donado $us 3.000 millones desde 2001.

Por su parte, Nueva Delhi valora positivamente la presencia de tropas estadounidenses en Afganistán y teme que Pakistán, con el que mantiene una relación hostil, aproveche la salida de Washington para extender sus tentáculos sobre Kabul e influir en el Gobierno afgano, algo que acabaría perjudicando a la India.

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