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El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, defendió una vez más a la policía de Texas ayer, evitando pronunciarse sobre el racismo y la brutalidad policial, después de semanas de protestas que sacudieron al país.

Desde el inicio de las manifestaciones, el mandatario alabó la "ley y el orden", pero se mantuvo discreto sobre la indignación, la ira y la necesidad de un cambio que se apoderó de decenas de millones de ciudadanos tras la muerte del afroestadounidense George Floyd bajo las rodillas de un policía blanco.

Durante un viaje a Dallas, mencionó, sin entrar en detalles, un decreto en preparación para "alentar" a la policía a ser lo más profesional posible. Pero defendió esto último, haciendo hincapié en la necesidad de una fuerza policial "más fuerte".

"Siempre hay ovejas malas donde quiera que uno vaya. Y puedo decirles que no hay muchas en la policía", aseguró, nuevamente reivindicando su controvertida fórmula sobre la necesidad de "dominar las calles". "Nosotros dominamos las calles con compasión", afirmó.

Trump también advirtió contra lo que considera generalizaciones abusivas. "Debemos trabajar juntos para luchar contra la intolerancia y los prejuicios dondequiera que estén, pero no progresaremos ni curaremos nuestras heridas al etiquetar erróneamente a decenas de millones de estadounidenses honestos como racistas o intolerantes", dijo.

Gran discurso será en Florida

Este mismo jueves se anunció que Trump dará su gran discurso para aceptar oficialmente la nominación del Partido Republicano para las elecciones de noviembre el 27 de agosto en la ciudad de Jacksonville (Florida), y no en Charlotte (Carolina del Norte) como estaba previsto.

El Comité Nacional Republicano, el órgano ejecutivo del partido, anunció que la nueva sede de la convención republicana, que ya no será en Carolina del Norte debido a que las autoridades locales no ven con buenos ojos un acto multitudinario en medio de la pandemia del coronavoirus.

El acto se desarrollará en el estadio VyStar Veterans Memorial Arena de Jacksonville, con capacidad para 15.000 personas, de acuerdo con el Partido Republicano, que no detalló qué medidas se tomarán para prevenir el contagio del virus.

Florida podría ser clave para la reelección de Trump y cuenta con una gran cantidad de población del exilio cubano y venezolano, a los que el mandatario ha intentado conquistar desde que tomó posesión en 2017 con duras sanciones contra el presidente venezolano, Nicolás Maduro, y su homólogo cubano, Miguel Díaz-Canel.

En 2016, Trump ganó Florida por un estrecho margen del 49 % frente al 47,8 % de la entonces candidata demócrata, Hillary Clinton.