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La ratificación de Joe Biden como presidente electo de Estados Unidos será tomada como la prueba de que la institucionalidad se mantiene fuerte y sólida en ese país de América del Norte. A pesar de eso, la democracia estadounidense, considerada como una de las más perfectas en el mundo, será colocada en duda, principalmente por los millones de seguidores del hasta ahora mandatario Donald Trump que insiste en que perdió la elección del 3 noviembre producto de un fraude que hasta ahora no ha podido demostrar.

En ese aspecto coinciden diplomáticos, académicos y políticos que siguen este proceso de transición presidencial en Estados Unidos. El golpe que sufrió la democracia estadounidense también fue admitido por Biden, durante el discurso que pronunció después de la histórica irrupción de personas armadas al Capitolio en un intento por impedir que los congresistas ratificaran el triunfo del representante demócrata.

“En estos momentos, nuestra democracia se halla bajo un ataque sin precedentes. Pero esto no es una protesta, es una insurrección. El día de hoy (por ayer) es un doloroso recordatorio de cuán frágil es la democracia”, afirmó Biden, del partido Demócrata, en su mensaje televisado en el que hacía un llamado de atención a su adversario republicano para que instruyera a sus seguidores para que abandonen el Congreso.

Fortaleza

“El 20 de enero habrá nuevo presidente en Estados Unidos, a pesar de que por primera vez existe una transición conflictiva, pero también es evidente que estos hechos hacen un gran daño a la democracia de Estados Unidos”, afirmó ayer Jaime Aparicio, exembajador de Bolivia en Washington, consultado por EL DEBER.

En criterio del diplomático boliviano, el reiterativo discurso de Trump de que hubo un masivo fraude en las elecciones provocará que muchos ciudadanos pierdan confianza en el sistema electoral, tomando en cuenta que en ese país el voto no es obligatorio.

Según Aparicio, la irrupción en el Capitolio de personas armadas para evitar la ratificación de la votación en favor de Biden es un hecho que sorprende, aunque las protestas de los “trumpistas” era previsible por las permanentes amenazas y protestas del presidente que buscaba la reelección.

“Desde que se convocó la elección a favor del presidente electo Joe Biden, Trump ha estado fomentando incansablemente dudas sobre su legitimidad, incluso cuando muchos tribunales federales y estatales, incluidos aquellos cuyos jueces fueron nombrados por el propio Trump, han fallado en su contra”, escribió Neal K. Katyal en el diario New York Times.

A decir de Eduardo Gamarra, docente de Ciencias Política de la Universidad Internacional de Florida, el ataque de ayer ocasionó un daño muy grande a la democracia estadounidense, pero la institucionalidad, a pesar de todo se mantiene intacta.

El doctor en Ciencias Políticas de origen boliviano, asegura que Joe Biden tendrá la capacidad de gobernar porque obtuvo la mayoría en el Congreso. Además, a eso se suma el hecho de que el partido Republicano, al que representa Donald Trump, se encuentra en una profunda crisis porque se había convertido en el partido del ‘trumpismo’.



Golpe

El expresidente Jorge Quiroga se mostró sorprendido por lo ocurrido ayer en Washington. “Escenas escandalosas y surrealistas en el Congreso de EEUU, bajo asedio de turbas, cuando formalizaba el resultado electoral. Esta instigación y acción inconstitucional raya en golpismo. Triste final del presidente Trump y profundo deterioro de (la) imagen democrática de su país”, escribió el exmandatario boliviano en su cuenta de Twitter.

Evo Morales tampoco quedó indiferente al conflicto político en Estados Unidos y relacionó este hecho con lo sucedido en 2019 en Bolivia. “El gobierno de Trump pone en práctica un autogolpe para quedarse en el poder. Así como lo hizo en Bolivia, promueve la violencia racista y fascista y no le interesa la democracia. Nuestra solidaridad con el pueblo estadounidense”, escribió en Twitter el ex jefe de Estado que estuvo 11 meses refugiado en el exterior después de que renunció a la Presidencia en medio de una protesta por las elecciones anuladas de octubre de 2019.

En criterio de Óscar Ortiz, exministro de Economía y excandidato presidencial, calificó este día como triste para la democracia. “La invasión del Congreso de Estados Unidos representa un golpe a las bases republicanas de la democracia más antigua del mundo moderno. Todo ataque a un Congreso debe ser considerado sin contemplaciones”, apuntó en sus redes sociales.

El “autogolpe” también fue mencionado por el ministro de Justicia, Iván Lima, para describir lo sucedido en el Capitolio. Además, coincidió que la polarización que existe muestra una “terrible señal de desgaste de la democracia en un nivel nunca visto antes”.

Este escenario lo siguió de cerca el politólogo y exjefe de campaña de Comunidad Ciudadana, Ricardo Paz Ballivián. Aseguró, vía telefónica, que estuvo recientemente en Georgia, donde pudo presenciar una polarización extrema entre los seguidores de Trump y los de Biden.

Hace tres días se hizo pública la conversación de una hora que sostuvo el sábado Donald Trump con el secretario de Estado de Georgia, el republicano Brian Raffensperger, y representantes legales, para que modifique los resultados electorales en ese estado.

“Lo único que quiero hacer es esto. Solo quiero encontrar 11.780 votos, que es uno más de los que tenemos porque ganamos el estado”, señala el mandatario, según lo publicado por el diario The Washington Post.

Desde Washington, John Deinn, un estadounidense que radicó en Santa Cruz de la Sierra entre finales de la década de los 70 y mediados de los 80, dijo a EL DEBER que dos meses después de la victoria electoral de Joe Biden y a dos semanas del inicio de su gobierno, el presidente Donald Trump simplemente se rehúsa a aceptar su derrota. “Más de 60 cortes jurídicas de varios estados, la Corte Suprema de Estados Unidos y el procurador general del EEUU han declarado que las elecciones fueron honestas, pero lamentablemente el señor Trump no lo admite”, señala Deinn.

También desde Washington el exembajador Aparicio advierte de los problemas legales de Donald Trump comenzarán el día que deje la presidencia porque se acaba su inmunidad.

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