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Un negociador de Estados Unidos expresó este viernes su comprensión por la liberación en Afganistán de prisioneros talibanes que mataron a franceses y australianos, destacando el "panorama completo" para poner fin a la guerra.

Francia y Australia objetaron la liberación de los prisioneros, que fue impulsada por el Gobierno del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, toda vez que la puesta en libertad de cientos de combatientes fue una condición del Talibán para reunirse con el Gobierno de Afganistán.

Después de que Kabul superara las dudas y liberara a los militantes, las dos partes iniciarán el sábado en Doha conversaciones históricas en presencia del secretario de Estado de Estados Unidos, Mike Pompeo. 

"Sé que ninguno de nosotros está contento con la liberación de los prisioneros que cometieron actos de violencia contra las fuerzas, pero queremos tomar en cuenta el panorama completo", dijo Zalmay Khalilzad, negociador de Estados Unidos.

El inicio de las conversaciones puede asegurar que Afganistán "nunca más se convertirá en una amenaza para ninguno de nosotros", dijo a reporteros. 

"Ninguno de los países interesados ha hecho de esto un asunto que pueda afectar las relaciones con Afganistán", dijo.

"No les gustó, pero de la misma manera entienden que fue una decisión de Afganistán, una decisión difícil pero necesaria, según ellos, finalmente empiezan las negociaciones dentro de Afganistán y dan una oportunidad a la paz".

Dos prisioneros del Talibán que asesinaron a la francesa Bettina Goislard, una trabajadora de la ONU, fueron liberados en la provincia de Wardak.

Otros seis militantes, incluyendo dos que asesinaron a soldados de Francia y Australia, fueron transferidos a Doha en un avión especial, que según se informa, está detenido ahí.

La Cancillería francesa dijo el mes pasado que se "oponía firmemente" a la liberación de individuos sentenciados por crímenes contra sus nacionales.

Pompeo llegó a las conversaciones sobre Afganistán en el aniversario de los ataques del 11 de septiembre, que llevaron a Estados Unidos a derrocar al régimen talibán que había acogido a Al-Qaeda.

Trump, que enfrenta las elecciones en menos de dos meses, está ansioso por cumplir la promesa de terminar con la guerra más larga de Estados Unidos y del retiro de sus tropas negociado por su Gobierno con el Talibán.