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Estados Unidos honra este lunes en Washington DC a John Lewis, un ícono de la lucha por los derechos civiles de los afroestadounidenses, velando sus restos bajo la cúpula del Congreso, un honor reservado a las más altas personalidades.

Envuelto en la bandera estadounidense, el féretro de este excompañero de ruta de Martin Luther King Jr. estará colocado en capilla ardiente en la Rotonda del Capitolio desde esta tarde.

El vicepresidente republicano Mike Pence y el exvicepresidente y actual candidato presidencial demócrata, Joe Biden, estaban entre las figuras esperadas a rendirle homenaje.

Lewis, miembro demócrata de la Cámara de Representantes por el estado sureño de Georgia desde 1987, murió de cáncer de páncreas el 17 de julio a los 80 años.

A pesar de la pandemia del coronavirus y en plena toma de conciencia antirracista, Estados Unidos inició los ritos solemnes en honor de Lewis el sábado en su ciudad natal de Troy, Alabama. 

Su ataúd, que salió de ese estado del sur el lunes por la mañana, realizó una procesión al mediodía frente a los principales sitios de la capital federal, como los Memoriales a King y a Lincoln, la Suprema Corte, el Departamento de Justicia, y el Museo Nacional de Historia y Cultura Afroamericana.

Las letras amarillas de la inscripción "Black Lives Matter" (Las vidas negras importan), recientemente pintadas en una calle cerca de la Casa Blanca, fueron renovadas en previsión de su llegada. El himno "Amazing Grace" sonaba cuando la caravana se detuvo en el lugar.

Gigante en la lucha por la igualdad 

El féretro de Lewis se colocará finalmente en la parte superior de las escalinatas del Capitolio para que el público pueda, el lunes por la noche y el martes, rendir homenaje a este gigante en la lucha por la igualdad, de acuerdo con un estricto protocolo para prevenir la propagación del nuevo coronavirus. 

Hijo de aparceros que llegó a trabajar en los campos de algodón, Lewis se convirtió a los 21 años en uno de los "Freedom Riders" (Viajeros de la Libertad) que luchaban contra la segregación en el sistema de transporte estadounidense a principios de la década de 1960. 

En 1963, fue el líder más joven en la marcha de Washington en la que Martin Luther King Jr. pronunció su famoso discurso "Tengo un sueño". 

Dos años después, Lewis casi sucumbió a las palizas de la Policía en el puente Edmund Pettus en Selma, Alabama, donde lideraba una marcha de varios cientos de activistas pacíficos contra la discriminación racial. Allí, un agente le fracturó el cráneo a palazos y estuvo al borde de la muerte.

El domingo, un carruaje tirado por caballos transportó los restos de Lewis a lo largo del emblemático puente en un acto cargado de simbolismo.

Las conmemoraciones por la muerte de Lewis finalizarán el jueves en Atlanta, Georgia, donde será enterrado después de una ceremonia privada en la Iglesia Bautista Ebenezer, donde ofició el pastor Martin Luther King Jr.