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El Ejército turco continúa su marcha sobre el norte de Siria a ritmo lento y causó ayer al menos la muerte de decenas de civiles mientras alrededor de 190.000 personas han abandonado sus hogares en el territorio controlado por los kurdos y huyen de la invasión.

Diversas fuentes indican que hasta el momento las víctimas entre la población ascienden a cerca de una veintena y alrededor de 40 heridos desde el inicio de la invasión el miércoles.

Las fuerzas turcas continúan su operación para tomar los alrededores de las dos principales localidades por las que ha empezado la invasión, Ras al Ain y Tal Abiad, bombardeando posiciones y conquistando pequeños pueblos en la zona, aunque hay enfrentamientos a lo largo de la frontera.

El director de Salud de la Media Luna Roja kurda, Serwam Bery, indicó a EFE que al menos 190.000 personas han abandonado sus hogares y se desplazan desde el norte hacia las ciudades más alejadas de la frontera, fundamentalmente Al Hasaka.